Un ciudadano haitiano indocumentado murió este jueves tras lanzarse desde el tercer piso de un edificio en Santo Domingo, mientras intentaba escapar de una operación de detención migratoria. La Dirección General de Migración (DGM) informó que el hombre intentó saltar de un edificio a otro, pero no logró su objetivo y cayó al vacío.
Después del accidente, las autoridades llamaron de inmediato al sistema de emergencias 911. El equipo médico llegó rápidamente, prestó los primeros auxilios y trasladó al hombre a un centro hospitalario. Sin embargo, el ciudadano falleció poco después debido a la gravedad de las heridas.
A raíz del hecho, la DGM lamentó la muerte e instó a los extranjeros en situación irregular a no temer ni resistirse a las brigadas migratorias, las cuales —según afirmó el organismo— actúan bajo estrictos protocolos que garantizan el respeto a los derechos humanos. Además, las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer todos los detalles relacionados con el caso.
Este incidente ocurre en medio de un contexto de creciente tensión migratoria. Durante los últimos meses, el gobierno dominicano ha intensificado su política de deportaciones, especialmente contra migrantes haitianos, quienes huyen de un país sumido en una crisis profunda.
El presidente Luis Abinader, en un discurso televisado el pasado domingo, pidió a los haitianos indocumentados que abandonen voluntariamente el país. De lo contrario, advirtió que serán localizados y repatriados. En ese mismo mensaje, anunció quince nuevas medidas para reforzar el control fronterizo, entre ellas el despliegue de 1.500 soldados adicionales y la movilización de 750 agentes migratorios a nivel nacional.
Desde octubre de 2024, el gobierno ha deportado a más de 180.000 haitianos, con un promedio de 10.000 expulsiones semanales.
A pesar de las críticas de organizaciones internacionales, Abinader defendió estas acciones como una forma de proteger la seguridad nacional. Además, responsabilizó a la comunidad internacional por no actuar con contundencia ante la crisis haitiana.
Mientras tanto, diversas organizaciones humanitarias han expresado su preocupación por el impacto de las deportaciones masivas. Según argumentan, Haití no ofrece condiciones mínimas de seguridad para los repatriados. En lo que va de 2024, más de 5.600 personas han muerto por hechos violentos en ese país, de acuerdo con datos citados por la prensa local.
Por ahora, las autoridades dominicanas mantienen una vigilancia militar estricta en la frontera y continúan con los operativos de interdicción, en un ambiente cada vez más tenso para la comunidad migrante haitiana.

