Mientras las circunstancias cambian, el cerebro ajusta sus planes para responder a varias opciones.
Reino Unido.- Una investigación publicada en Nature analizó cómo el cerebro toma decisiones cuando existen varios objetivos al mismo tiempo. El estudio mostró que las personas pueden mantener diferentes planes de acción y ajustarlos mientras cambian las circunstancias.
Para analizar este proceso, investigadores del Baylor College of Medicine (BCM) utilizaron una tarea de persecución virtual. Los participantes manejaban un joystick para atrapar objetivos digitales que cambiaban de velocidad y dirección. La actividad permitió observar cómo modificaban sus acciones durante una decisión continua.
El estudio incluyó a 69 adultos divididos en dos grupos. Participaron 50 voluntarios sanos y 19 pacientes con epilepsia grave. Estos últimos estaban hospitalizados para realizarles monitoreo cerebral.
Los participantes controlaban un avatar dentro de un videojuego de realidad virtual. Debían perseguir cuadrados en movimiento, descritos como “presas”. Cada objetivo tenía un color diferente, asociado con su valor en puntos y su velocidad.
De esta manera, los investigadores crearon una situación en la que las alternativas tenían distintos niveles de valor y dificultad. El objetivo era observar cómo respondía el cerebro ante metas que competían entre sí.
El cerebro mantiene varios planes
Uno de los principales hallazgos fue que los participantes no siempre elegían una sola meta y abandonaban la otra. En muchos casos, mantenían la atención repartida entre dos objetivos simultáneamente.
Ese comportamiento apareció entre el 36% y el 41% del tiempo cuando ambas presas tenían el mismo valor. Cuando los objetivos tenían valores diferentes, ocurrió entre el 37% y el 43% del tiempo.
Los resultados sugieren que el cerebro no funciona siempre bajo una lógica de “todo o nada”. En determinadas situaciones, puede mantener abiertas varias alternativas y ajustar la conducta según cambian las condiciones. Para comprobar esta posibilidad, los investigadores utilizaron modelos computacionales.
Compararon distintas explicaciones matemáticas sobre la conducta observada durante la tarea. Los datos favorecieron una estrategia de control mixto o combinado. Esta opción registró una probabilidad de 84% ± 8% entre los participantes. El resultado superó al modelo conocido como “winner-take-all switching”.
Ese modelo plantea que la persona se concentra en un solo objetivo y cambia de manera marcada cuando decide pasar a otro. En cambio, el estudio encontró evidencias de que el cerebro puede combinar planes de movimiento.
Tres regiones cerebrales cumplen funciones distintas
Los investigadores también identificaron tres regiones relacionadas con este proceso. Cada una mostró una función diferente durante la toma de decisiones.
El hipocampo siguió y actualizó el plan que estaba en curso. Su participación fue especialmente relevante durante las primeras etapas de la planificación. Esta región también se relaciona con la memoria y la orientación espacial.
La corteza cingulada anterior izquierda intervino en la identificación del momento adecuado para cambiar de estrategia. Su actividad permitió detectar cuándo el plan utilizado dejaba de ser suficientemente útil. Por su parte, la corteza orbitofrontal participó en la evaluación del valor de las alternativas.
En conjunto, las tres regiones mostraron funciones diferenciadas dentro de un mismo proceso. El hipocampo siguió los planes actuales. La corteza cingulada anterior izquierda señaló los cambios de estrategia. La corteza orbitofrontal codificó el valor de las opciones.
Una mirada diferente sobre las decisiones
El trabajo se diferencia de muchos experimentos tradicionales de laboratorio. En esos estudios, la decisión suele presentarse como un evento puntual. La persona observa una opción, elige y termina el proceso.
Esta investigación planteó una situación más cercana a la vida cotidiana. Muchas decisiones continúan mientras la acción ya está en marcha. Una persona puede cambiar su estrategia cuando aparecen nuevas circunstancias.
El estudio utilizó una persecución en movimiento para representar esa dinámica. Los resultados sugieren que decidir puede implicar ajustes constantes entre objetivos que compiten.
Los autores plantearon que el próximo paso será estudiar situaciones con más objetivos y mayor incertidumbre. También buscan analizar escenarios en los que participen otras personas.
Posibles aplicaciones del hallazgo
Los resultados podrían aportar nuevas ideas para comprender cómo las personas actúan en entornos complejos. También pueden servir como referencia para desarrollar sistemas capaces de responder con mayor flexibilidad.
El trabajo abre, además, una posibilidad para la robótica y la inteligencia artificial. Una máquina que pueda mantener y reorganizar varios planes al mismo tiempo podría adaptarse mejor a situaciones cambiantes.
Fuente: Infobae

