Podría explicar por qué algunos pacientes recaen tras dejar de beber durante semanas
República Dominicana.- Un estudio reciente reveló que dejar el alcohol por un periodo prolongado puede duplicar la activación cerebral vinculada a las recaídas. Este hallazgo ayuda a entender por qué algunas personas desarrollan una mayor vulnerabilidad al consumo compulsivo después de una etapa sin beber.
La investigación identificó modificaciones en la actividad cerebral tras la abstinencia. Estos cambios podrían influir en la conducta de búsqueda de alcohol, incluso cuando el consumo deja de ser placentero. Los resultados aportan una nueva perspectiva sobre los mecanismos biológicos asociados a la adicción.
Experimento con ratones y consumo condicionado
El estudio, publicado en la revista Molecular Psychiatry, se llevó a cabo con ratones en un entorno controlado. Durante 14 días, los animales tuvieron acceso al alcohol en sesiones de una hora. Posteriormente, atravesaron un periodo de abstinencia forzada de 28 días.
Tras ese tiempo, los investigadores modificaron el experimento añadiendo quinina al alcohol. Esta sustancia le daba un sabor progresivamente más amargo. El objetivo era evaluar si los ratones continuarían consumiéndolo pese a una experiencia negativa.
Los resultados fueron claros. Algunos animales persistieron en beber, aun cuando el sabor era desagradable. Este comportamiento fue interpretado como un patrón de consumo compulsivo, similar al observado en trastornos por uso de alcohol en humanos.
Activación del cerebro vinculada a la recaída
Luego del periodo de abstinencia, los ratones regresaron al entorno donde previamente consumían alcohol. En esta ocasión solo había agua. Sin embargo, algunos continuaron intentando beber, lo que evidenció una conducta de búsqueda.
Durante este proceso, los científicos midieron la actividad del núcleo lecho de la estría terminal (BNST), una región cerebral relacionada con el estrés y la adicción. Los animales que mostraron conductas compulsivas presentaron más del doble de activación en esta zona en comparación con aquellos que no pasaron por abstinencia forzada.
Este hallazgo sugiere que la abstinencia prolongada podría intensificar ciertos circuitos cerebrales. Estos circuitos estarían asociados con el deseo persistente de consumir alcohol.
Impacto del alcoholismo como problema de salud pública
El abuso de alcohol continúa siendo un desafío global. En Estados Unidos, las muertes relacionadas con el alcohol en 2024 fueron 4,5 veces superiores a las causadas por opioides. Además, cerca del 10 % de la población desarrolla un trastorno por consumo de alcohol, lo que equivale a casi 30 millones de personas.
Comprender los mecanismos cerebrales detrás de la recaída es clave para diseñar estrategias de tratamiento más efectivas. En este sentido, el papel del BNST podría abrir nuevas vías terapéuticas, según el análisis publicado por The Conversation.
Limitaciones y próximos pasos científicos
A pesar de los avances, los autores advierten que el estudio no demuestra una relación causal directa entre la actividad del BNST y el comportamiento compulsivo. Se requieren nuevas investigaciones para esclarecer el mecanismo exacto.
Los científicos también buscan determinar si esta actividad cerebral podría utilizarse como marcador. Esto permitiría identificar a personas con mayor riesgo de recaer tras un periodo de abstinencia.

