Una tecnología portátil reveló cómo una sola clase modifica la actividad cerebral de músicos principiantes.
Reino Unido. – Un estudio liderado por la Universidad de Nottingham identificó cambios en la actividad cerebral relacionados con el aprendizaje del violín. La investigación, publicada en la revista Imaging Neuroscience, utilizó un casco de neuroimagen para registrar las señales cerebrales durante la interpretación musical.
Los resultados mostraron que los cambios en las ondas beta se relacionaron con una mejor ejecución del instrumento después de recibir una clase. Este hallazgo ofrece nuevas pistas sobre cómo el cerebro aprende movimientos y anticipa los resultados de nuestras acciones.
Las ondas beta y el aprendizaje musical
Los investigadores registraron la actividad cerebral de músicos principiantes en dos sesiones. Primero, los participantes observaron un video del violinista y luthier Alan Kirby interpretando «Estrellita, ¿dónde estás?». Después, intentaron tocar la melodía, recibieron una clase y repitieron el ejercicio durante una segunda medición.
Para realizar el experimento, el equipo empleó un sistema OPM-MEG, una tecnología portátil integrada en un casco ligero y conectada a una unidad de control transportada en una mochila.
Las ondas beta son oscilaciones de la actividad eléctrica de grupos de neuronas. Estas señales podrían indicar si una acción produjo el resultado que el cerebro esperaba.
El investigador doctoral Joe Gibson explicó que el cerebro anticipa el sonido que debería producir cada movimiento. Cuando la nota coincide con esa predicción, recibe información sobre el resultado; cuando es diferente, detecta una discrepancia.
Los participantes con mayores variaciones en sus ondas beta también registraron las mejoras más importantes al tocar el violín. Esta relación vincula la actividad cerebral con el aprendizaje motor observado tras la lección.
Un violín adaptado para el experimento
La investigación requirió modificar un violín convencional para evitar interferencias con el escáner, capaz de medir campos magnéticos muy pequeños generados por la actividad cerebral.
Alan Kirby sustituyó las piezas metálicas por componentes fabricados por él mismo, creando un instrumento completamente de madera que funciona a frecuencias barrocas.
El violinista destacó la combinación de la fabricación artesanal de instrumentos con la física cuántica que sustenta esta tecnología. También consideró sorprendente observar los efectos de sus clases en el cerebro de los participantes.
Nuevas pistas sobre el cerebro
El profesor Matthew Brookes, responsable del desarrollo de OPM-MEG en Nottingham durante más de una década, resaltó la colaboración entre especialistas en física, ingeniería, matemáticas y música para completar el estudio.
Los resultados podrían contribuir a comprender mejor el funcionamiento cerebral. Según los investigadores, algunos de los efectos observados también podrían ser relevantes para estudiar trastornos como la demencia, aunque se necesitan nuevas investigaciones para determinar su alcance.
Fuente: Infobae

