Una enmienda con consecuencias peores

Redacción: Por la Línea
Celebrar el 5 de marzo es una aberración

Ante el artículo Un silencio atronador, este colaborador comparte lo que ha titulado Una enmienda con consecuencias peores

Por Papo Fernández

Este 22 de enero, nuestro coterráneo y admirado amigo Ambiorix Popoteur, escribió un interesante artículo el cual rotuló de esta manera: Un silencio atronador. El cual invito a leer antes de continuar con esta lectura para poder tener el mejor de los contextos.

Debo iniciar diciendo, que obviamente, sólo se enmienda lo que ya se ha hecho, se ha escrito o se ha dicho o diseñado; una enmienda siempre será para mejorar lo anterior. En el caso que nos compete, lamentablemente no ha sido así, por los detalles que daremos a continuación y que los lectores podrán expresar su acuerdo o no con lo planteado.

Un 11 de diciembre de 2001, el senador de la provincia Santiago Rodríguez, Dr. Dario Gómez, recibió un disparo que 3 días después terminó con su vida, estando en plenas funciones en el ejercicio de su labor legislativa en el Congreso Nacional.

Nos referiremos al hecho sobre el cual nos cuestiona de manera directa Ambiorix Popoteur de forma clara y precisa y con una válida inquietud.

Honores a Darío Gómez

Con el cuerpo del Senador aún tibio, empezaron los adeptos y ciudadanos comunes de Sabaneta a hablar y plantear todos los posibles honores de los cuales debía ser objeto el extinto político, cuyo partido estaba en el gobierno y las autoridades provinciales y municipales eran sus compañeros. Una de las decisiones de la Sala Capitular de Sabaneta fue colocar el nombre de “Dr. Darío Gómez” a una de nuestras calles centrales; pero había una situación: esta calle tenía por nombre, desde los inicios de la comunidad, Restauración.

En esos momentos todo el mundo (salvo excepciones que mantuvieron silencio) estuvo de acuerdo. Y fui yo quien, desde mi programa en Radio Zamba llamado “De frente” asumió una campaña fuerte en contra de esa decisión, una decisión de los dirigentes y las autoridades de mi partido. Y hasta llegué a recibir amenazas de llevarme a la comisión disciplinaria por oponerme a dicho homenaje.

Fue larga la batalla, pero al final, llevado el tema a la sesión del Ayuntamiento, con vistas públicas y con la presencia de los familiares del senador y con el apoyo de los legisladores del momento, de la provincia y otros lugares, se aprobó la resolución que nombró Darío Gómez nuestra calle Restauración. Este es el hecho.

22 años después

Pasaron los primeros años y nadie, asumió ni propuso ningún cambio. 22 años después alguien inicia una campaña de retomar el nombre Restauración de la calle Dr. Darío Gómez…Y he aquí que la enmienda resultó peor que la primera mala decisión tomada.

Fue presentada en la Sala Capitular, por el Director de Cultura del Ayuntamiento, sin hacer vista publica, sin invitar al pueblo ni a los medios y de manera muy extraña sin invitar los familiares del senador y mucho menos haberlos visitado antes.
Con todo el control de la Sala Capitular y sin haber hecho un periplo de información de que ese tema iba a ser tratado, se emitió la resolución que hacía el cambio.

Fue un escándalo. Aunque muchas personas aprobaban la nueva decisión, los medios locales, y la gran cantidad de ciudadanos expresaban incluso, que podía haberse hecho pero haciendo las vistas públicas y que el pueblo decidiera.

Se colocaron banderas negras en los rótulos de la calle. Se hicieron protestas nacionales en los medios, senadores que compartieron escenario con Darío Gómez, expresaron su desacuerdo, y programas de nivel nacional lo informaron como un atropello a su memoria. Vinieron productores de televisión nacional a hacer su programa desde el municipio teniendo el tema como único. La familia hizo rueda de prensa encabezada por la madre del senador denunciando su desacuerdo con el hecho y con la forma.

Silencio atronador

Es a partir de todo eso, que se ha producido el “Silencio atronador” del que Popoteur pregunta las razones. Jamás nadie ha dicho nada ni ha hecho nada. Incluso varios meses después, aún los rótulos de una calle a la que le cambiaron el nombre por una resolución municipal, permanecen con el nombre del senador. Así, que es harto razonable, preguntar por qué el silencio, por qué no se ha ejecutado la resolución.

Por último, hay algo que debemos tomar en cuenta, en un país con la clase política que ha estado gobernando por siempre nuestro pueblo. El precedente que establece esta acción es muy peligroso; es imposible encontrar una ley o una resolución jurídica, que cuente con la aprobación de todos. Pero después de tomada una decisión, aprobada en una institución con las facultades para hacerlo, es muy peligroso, (que por el deseo de alguien, que tenga el poder y las condiciones para quitar y borrar lo establecido por sus anteriores iguales), para el funcionamiento democrático de los pueblos.

Nadie, en vista de lo ocurrido, podría prohibirle a una nueva Sala Capitular, instalada en el futuro, volver a la posición anterior solo por la decisión de una persona con el apoyo del grupito que firma.

Estimado Ambiorix Popoteur, esos son los hechos… y tienes razón: ¿A qué debemos este “Silencio atronador”? Como tú, espero respuesta.

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