hallazgo sugiere que el racionamiento histórico británico dejó huellas metabólicas duraderas en la salud adulta.
Reino Unido.- Durante la Segunda Guerra Mundial y los años posteriores, el Reino Unido aplicó un sistema de racionamiento de alimentos que incluyó el azúcar. Esta restricción se mantuvo hasta septiembre de 1953, cuando el consumo prácticamente se duplicó de forma repentina.
Este cambio no planificado generó una oportunidad única para la investigación científica. Cohortes consecutivas de población crecieron con niveles muy distintos de exposición temprana al azúcar, especialmente durante los primeros 1.000 días de vida, una etapa clave para el desarrollo metabólico e inmunológico.
Los investigadores Chen Zhu (Universidad Agrícola de China) y Weilong Zhang (Universidad de Cambridge) analizaron datos de 64.761 personas del UK Biobank, comparando quienes nacieron antes y después del fin del racionamiento.
Azúcar en la infancia y riesgo de cáncer
Los resultados muestran asociaciones relevantes entre la menor exposición al azúcar en la infancia y la salud en la edad adulta. Según el estudio publicado en PNAS, una mayor restricción durante los primeros 1.000 días se vinculó con menor incidencia de varios tipos de cáncer.
Las reducciones observadas fueron significativas: 69 % en cáncer de hígado y conductos biliares, 52 % en próstata, 41 % en pulmón, 40 % en recto y 36 % en mama. Estas diferencias aparecieron décadas después, cuando el racionamiento ya había terminado.
Envejecimiento biológico y hábitos alimentarios
El estudio también detectó señales de envejecimiento biológico más lento en quienes tuvieron menor exposición al azúcar en sus primeros años de vida. Los investigadores analizaron la longitud de los telómeros, estructuras asociadas al envejecimiento celular, y hallaron diferencias equivalentes a unos 2,2 años menos de edad biológica.
Además, estos participantes presentaban niveles más bajos de granzima B, un marcador del sistema inmunitario. Otro hallazgo relevante fue su comportamiento alimentario en la adultez: menor consumo de azúcar y dietas más moderadas y diversas.
Interpretación científica y límites del estudio
Los autores plantean dos posibles vías explicativas: una biológica, relacionada con el desarrollo temprano del metabolismo, y otra conductual, vinculada a la formación de preferencias alimentarias en la infancia.
Estudios previos ya habían asociado este mismo periodo histórico con menor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, demencia, Alzheimer y enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, los investigadores advierten que no se trata de un ensayo controlado. Aunque el diseño sugiere relaciones consistentes, no permite afirmar que el azúcar temprano determine por sí solo la salud futura.
Aun así, la evidencia apunta a que la infancia es una etapa especialmente sensible, donde la exposición al azúcar podría dejar efectos duraderos en el organismo.
Finalmente, el nivel de consumo durante el racionamiento era similar al recomendado actualmente por la Organización Mundial de la Salud, lo que aporta contexto al debate contemporáneo sobre la alimentación infantil.
Fuente: DW

