El presidente Abinader tenía previsto asistir a la misa de las 10:00 de la mañana, en el marco de las celebraciones del Día de la Altagracia
Higüey.- El presidente Luis Abinader no asistió este miércoles a la eucaristía de acción de gracias por el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, celebrada en la Basílica de Higüey, debido a que se encuentra afectado por un virus gripal.
La información fue ofrecida por la primera dama Raquel Arbaje a su llegada al templo, donde participó en el acto religioso junto a la vicepresidenta Raquel Peña, quien asistió en representación del mandatario.
Arbaje explicó que el presidente presentó fiebre y tos desde la noche anterior, lo que le impidió cumplir con la agenda oficial prevista para la celebración religiosa.
Declaraciones de la primera dama
“Tiene un virus gripal que comenzó anoche, con 38 y algo de fiebre y mucha tos. No me dejó dormir en toda la noche y esta mañana me dijo: ‘Raquel, no tengo fuerzas’”, expresó la primera dama al hablar con periodistas.
Agregó que se trata de una condición común y que el jefe de Estado se encuentra debidamente representado en el acto litúrgico. “Es un virus gripal que nos da a todos. Aquí está representado por la vicepresidenta y por mí”, afirmó.
Raquel Arbaje indicó, además, que elevará plegarias a la Virgen de la Altagracia para que guíe al presidente de la República, a los funcionarios públicos y a todo el pueblo dominicano.
Contexto adicional
Este 21 de enero, la República Dominicana celebra el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, considerada protectora del pueblo dominicano y una de las fechas de mayor relevancia para la fe católica y la identidad nacional.
Cada año, miles de devotos se trasladan a Higüey, provincia La Altagracia, como muestra de fe, agradecimiento o para cumplir promesas hechas a esta advocación mariana.
El historiador José Amable Durán Tineo explicó que la devoción a la Virgen de la Altagracia se remonta a los inicios de la colonia. Refiere que en ese tiempo trajeron la imagen desde España, consolidándose con el tiempo como un símbolo espiritual y cultural del país.
En 2022, se conmemoraron 100 años de celebraciones oficiales en su honor, reafirmando su papel como madre espiritual del pueblo dominicano.

