Santo Domingo.– El Congreso Nacional de la República Dominicana convirtió en ley el nuevo Código Penal, tras décadas de intentos frustrados, intensos debates y múltiples reintroducciones. Esta reforma sustituye al cuerpo legal vigente desde 1884 y marca un antes y un después en la legislación penal del país.
Aprobado por la Cámara de Diputados y ratificado por el Senado, el nuevo Código recibió 62 modificaciones por parte de una comisión bicameral. La iniciativa incorpora delitos modernos y busca adecuarse a los estándares internacionales en materia de justicia penal, derechos humanos y seguridad.
Entre las principales novedades se encuentran la inclusión del feminicidio, los crímenes de odio, los delitos digitales y el sicariato. Asimismo, se endurecen las penas para el homicidio agravado, que podrá sancionarse con hasta 40 años de prisión, y otros delitos graves como violación sexual, secuestro, trata de personas y corrupción.
También se introduce por primera vez la responsabilidad penal para personas jurídicas, permitiendo imputar a empresas por delitos como lavado de activos, corrupción y crímenes ambientales. En ese mismo orden, el Código contempla figuras como la contaminación dolosa, la tala ilegal y el tráfico de especies protegidas, ausentes en la versión anterior.

El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, destacó que desde marzo se conformó una comisión bicameral con 11 senadores y 21 diputados, que “celebró 25 reuniones con una asistencia activa de más de 30 legisladores por encuentro”. Gracias a ese trabajo se introdujeron 162 modificaciones “para adecuar el texto a las leyes ya vigentes”.
“Por eso tantas modificaciones. Porque este proyecto no fue actualizado en su momento con todas esas leyes especiales que ya están vigentes”, explicó De los Santos.
Pese a los avances, el nuevo Código Penal mantiene la penalización absoluta del aborto, dejando fuera las tres causales, uno de los temas más controversiales del debate legislativo y que generó oposición de diversos sectores de la sociedad civil.
Aun así, De los Santos concluyó: “Quizá no tengamos el código perfecto, pero sí el mejor y más auténtico que haya tenido la República Dominicana”, subrayando el consenso alcanzado y el impacto que tendrá esta legislación en el sistema judicial del país.

