Santo Domingo.- A más de seis décadas de que el presidente Juan Bosch intentara impulsar una profunda reforma del Código Penal dominicano, su propuesta se recuerda como una de las iniciativas más avanzadas en la historia institucional del país.
Así lo expone Alfredo Cruz Polanco, exdiputado al Congreso Nacional, en un artículo en el que destaca informaciones recopiladas por el cineasta e historiador René Fortunato, quien documentó los discursos presidenciales de Bosch desde el Palacio Nacional.
«La historia habría sido otra si se hubiese aprobado el Código Penal que propuso Juan Bosch. Hoy tendríamos un país más justo, con instituciones más fuertes y una cultura política menos permisiva con la corrupción», afirma Cruz Polanco.

Bosch, quien asumió la presidencia el 27 de febrero de 1963 tras obtener casi un 60% de los votos en las primeras elecciones democráticas tras la caída del régimen de Trujillo, mostró de inmediato interés en modernizar el sistema legal dominicano. En comunicación enviada al entonces presidente del Senado, Dr. Juan Casanova Garrido, Bosch solicitó con carácter de urgencia la aprobación de un nuevo Código Penal, al considerar que el vigente, basado en el Código Napoleónico de casi dos siglos de antigüedad, era un obstáculo para el desarrollo institucional, político, económico y social del país, relata el articulista.
Dos propuestas de Bosch
Sin embargo, esta propuesta, junto con la Constitución de 1963 —considerada como la más progresista y socialmente justa de la historia dominicana—, se abortó tras el golpe de Estado del 25 de septiembre de ese mismo año. Según Cruz Polanco, sectores de la cúpula militar, la oligarquía empresarial, la jerarquía eclesiástica, la Unión Cívica Nacional y la Embajada de Estados Unidos estuvieron implicados en la caída del gobierno de Bosch.
Para el articulista, la frustración de esta reforma legal es una pérdida decisiva para el avance del país. De haberse aprobado y ejecutado el Código Penal propuesto por Bosch, se habría perseguido con firmeza el crimen, la corrupción, el narcotráfico y el enriquecimiento ilícito, fortaleciendo al mismo tiempo los poderes del Estado y garantizando la correcta aplicación del presupuesto nacional en sectores claves como la educación, la salud, el agua potable y la seguridad, expresa Cruz en su publicación.
Para Cruz Polanco, el legado de Juan Bosch representa un proyecto de nación inconcluso, cuyo impacto pudo haber transformado profundamente a la República Dominicana, según concluye en su artículo.

