Amnistía Internacional denunció este martes la deportación de ciudadanos venezolanos desde Estados Unidos a El Salvador, donde los encarcelaron, a solo un día de la visita de la secretaria de Seguridad Interior estadounidense, Kristi Noem, al país centroamericano.
El 16 de marzo, tres aviones trasladaron a El Salvador a 238 venezolanos, acusados por Estados Unidos de pertenecer a la banda criminal Tren de Aragua, junto con 23 presuntos miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13). Sin embargo, familiares y el Gobierno de Caracas sostienen que se trataba de migrantes.
A su llegada, los deportados quedaron recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel de máxima seguridad que se ha convertido en el símbolo de la política antipandillas del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
Según Amnistía Internacional, la expulsión de los 238 venezolanos, realizada «a pesar de una orden judicial» que la prohibía, representa «un claro desprecio por las obligaciones de derechos humanos de Estados Unidos».
Ana Piquer, directora para las Américas de la organización, advirtió además que este hecho «marca un peligroso avance hacia prácticas autoritarias por parte del gobierno de (Donald) Trump».
Por su parte, Noem defendió la medida en la red social X, asegurando que las deportaciones «enviaron al mundo el mensaje de que Estados Unidos ya no es refugio seguro para criminales violentos».
Debate sobre la legalidad de las expulsiones
Este miércoles, Noem visitará el Cecot y se reunirá con Bukele para discutir el incremento de vuelos de deportación y la expulsión de criminales desde Estados Unidos.
Amnistía Internacional sostiene que estas expulsiones «no constituyen deportación» porque los venezolanos resultaron trasladados «sin una orden formal» y enfrentan encarcelamiento indefinido. Además, la ONG denunció que los detenidos estaban en «pleno proceso judicial» en EE.UU. y que algunos ya contaban con protecciones migratorias.
La organización también advirtió sobre «una preocupante conexión» entre las políticas de seguridad de Bukele y las nuevas medidas de EE.UU. hacia los migrantes. «El Salvador se ha convertido en un ejemplo alarmante en las Américas, donde el encarcelamiento masivo, la falta de controles sobre el Poder Ejecutivo y la criminalización de comunidades marginales se presentan como soluciones al crimen», concluyó.

