Presente y futuro inmediato (1 de 2)

Redacción: Por la Línea
Una voz que clama

En su artículo de esta semana, este inquieto escritor comparte la primera de dos entregas en las que analiza el presente y vaticina el futuro inmediato

Por Antonio Villar

En mi profesión se conocen los conceptos de entropía y punto de no retorno. Todo lo que hacemos en nuestra vida, todo lo que nos acontece, favorece el desarrollo de esa vida o su destrucción. No existen puntos medios. Es muy conocida la expresión de que, si no avanzamos, retrocedemos. Hoy en día, el mundo se mueve hacia un punto de no retorno donde aquellos que no estén preparados lo pasarán muy mal.

A nuestros niños y jóvenes hoy en día no basta con darles una carrera; es necesario enseñarles a sobrevivir. Existen cursos de supervivencia en diferentes ambientes. La realidad actual exige que, antes que cualquier otra cosa, entrenemos a nuestros niños y jóvenes para sobrevivir en un mundo que puede devorarlos.

En los 90, la Academia de Guerra de los Estados Unidos estableció como diagnóstico la existencia de un mundo que catalogaron con las siglas VUCA: Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. Más tarde, se llegó a considerar que el entorno se volvía aún peor y establecieron lo que se conoce como entorno BANI: Frágil (Brittle), Ansioso (Anxious), No lineal (Nonlinear) e Incomprensible (Incomprehensible). Estas siglas son en inglés.

Si a nivel de la Academia de Guerra ya en los 90 se establecía que el mundo había llegado a esas condiciones, y posteriormente se avanza hasta presentar un entorno más difícil, ¿cuál es el futuro para nuestros hijos, nietos y demás niños y jóvenes?

Complejidad del presente

Hoy en día crece el fenómeno de la soledad y los suicidios. En Japón existen los hikikomori. En el mismo país, existe una zona donde van personas de todo el mundo a suicidarse: el bosque Aokigahara, parte de lo que se conoce como el Monte Fuji. Como ya hemos mencionado, en varios países del mundo se están estableciendo ministerios destinados a enfrentar lo que se considera la epidemia del siglo: la soledad.

¿Cómo es posible que, ante un panorama prospectivo de este tipo, la política se circunscriba a cosas tales como «buscársela»? Las organizaciones políticas son mecanismos para llegar al poder y usarlo. Se enfocan en los problemas y las soluciones exclusivamente para que los votantes mantengan o favorezcan la llegada al poder de determinados grupos. Problemas que tendrían soluciones menos costosas que lo que hoy día se invierte son pasados por alto, aunque son los que determinan la supervivencia y el futuro de nuestro país.

Cuando los que dirigen o quieren dirigir, ya sea en política o en cualquier otro tipo de organismo social y tienen la conciencia de lograr sus objetivos a través de encabezar soluciones a los problemas, entonces pueden aglutinar grandes multitudes que buscan la solución a situaciones que ya se sufren y que amenazan ser más complicadas. Formar a las personas para que sean conscientes de lo que sucede y de las consecuencias de estos sucesos, permite unirlas para mitigar o trascender los problemas juntos. Muchas veces, se organiza a la gente para establecer políticas o para realizar acciones que permitan superar, mitigar o aprender a manejar los problemas mencionados.

De cara al futuro

Cuando se quiera organizar a los jóvenes, la visión debe implicar preparación, creación de ambientes favorables y la educación necesaria para que puedan mantenerse no solo identificando los problemas, sino también encontrando sus soluciones. Si esto es posible, ¿por qué quienes se afanan en querer tener poder no entienden que pueden lograrlo con mayor efectividad y mejores resultados si encabezan los esfuerzos para mejorar su vida a través de mejorar la vida de aquellos a los que buscan dirigir e influenciar?

Muchos de estos problemas se plantean, pero solamente como si fuesen cebos para atraer a quienes los sufren. Muchas veces se habla mucho de estos inconvenientes, pero inmediatamente después de obtener el poder, se olvidan o simplemente se manejan de modo tal que, al final, es muy posible que se cumpla lo que el pueblo señala cuando dice que “la medicina es peor que la enfermedad”.

Si los partidos y las organizaciones sociales quieren que quienes las forman se identifiquen significativamente con ellas, es necesario que les den razones para mantener siempre la esperanza de una mejoría continua y creciente a través del accionar conjunto. En la medida en que los que componen una organización sientan que esta les facilita el crecimiento necesario para encontrar mejores niveles de satisfacción, la fidelidad estará garantizada.

Si esto se hiciera, los partidos no tendrían que estar hablando de compra de votos, de manipulación o de transfuguismo. Del mismo modo, en el caso de las religiones, no sería un riesgo que muchas personas encontraran mejores ambientes en otros espacios de la misma categoría.

El que quiera ser líder, ha de entender que no tendrá límites en la medida que desarrolle mayores capacidades de servir y llevar luz a los que desea que le acompañen en su recorrido.

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