Este estudioso ofrece claves para que las empresas viabilicen su éxito mediante su buena relación con el entorno
Por Néstor Estévez
A muchas empresas se les hace tarde para caer en la cuenta de la importancia de mantener buenas relaciones con la comunidad. Si revisamos la historia de empresas exitosas encontraremos que suelen practicar empatía con el territorio en el que operan. Esto implica comprender las necesidades de la comunidad, contribuir a su desarrollo y participar en iniciativas sociales responsables.
Muchas empresas se limitan a entregar algunas ayudas y hacerse fotos y videos con quienes las reciben. Pero eso cambió. Más que simple generosidad o altruismo, de manera creciente se asume cultivar verdaderas relaciones con quienes habitan el entorno de la empresa.
Las empresas tienen una virtuosa oportunidad en la Creación de Valor Compartido. Así se genera valor económico al mismo tiempo que se contribuye al progreso social y ambiental. En lugar de ver los objetivos económicos y sociales como opuestos, la idea es integrarlos para beneficiar tanto a las empresas como a la sociedad en general.
Una clave para iniciar
Vale detenerse en algunos datos que destaca el informe LCM: “El 81 % de las personas encuestadas ha experimentado empatía en sus líderes, y el 77 % nota un aumento en el último año. Las principales manifestaciones de empatía incluyen: atención y escucha (80%), preocupación por el bienestar de otras personas y mostrar sensibilidad y comprensión (79%) e identificar las fortalezas y limitaciones de quienes integran el equipo (79%)”. (LCM, 2023)
Pero no todos son buenos: “El 30 % planea cambiar de trabajo. En cuanto a la salud mental, el 72 % duda de la importancia de su labor, pero el 56 % se siente utilizado/a, aunque el 86 % se considera capaz de resolver problemas”. (LCM, 2023) ¿En cuál grupo ubicas a tu empresa?
En un entorno empresarial dinámico, la innovación, la calidad de la marca y la experiencia del personal son factores que suelen marcar la diferencia. Estos activos intangibles a menudo contribuyen de manera significativa al valor a largo plazo de una empresa, superando a los activos tangibles tradicionales.
Para muchas empresas se tratará de bla, bla, bla. Por fortuna, sigue tomando fuerza como tendencia una práctica sostenida en el liderazgo empático, como vía para que los colaboradores internos sean reales aliados en el logro de los objetivos empresariales.

