Nuestro director refiere la décima como herramienta para unir generaciones, crear comunidad y memoria colectiva
Por Néstor Estévez
La décima tiene una capacidad especial para reunir personas. Un poeta puede hablar de su barrio, su familia, el amor, una injusticia o una esperanza y descubrir que otras personas han vivido experiencias parecidas. De esa manera, unos pocos versos pueden convertirse en un puente entre desconocidos y entre distintas generaciones.
Eso explica por qué la poesía popular tiene valor más allá del entretenimiento. Cuando una comunidad escucha sus propias historias expresadas en versos, fortalece su sentido de pertenencia. Las personas comprenden que sus alegrías, dificultades y sueños también forman parte de una experiencia colectiva que refuerza la comunidad.
En tiempos marcados por la prisa, el ruido y muchas divisiones, necesitamos espacios capaces de acercarnos. La décima puede cumplir ese papel porque invita a detenernos, escuchar y reconocernos en las palabras de otros. Organicemos talleres, encuentros y recitales comunitarios para que cada generación encuentre en la décima una oportunidad de compartir, aprender y sentirse parte de algo mayor.

