Exige claridad, identifica los intereses y no permitas que te enreden con publicidad disfrazada
Por Néstor Estévez
La convergencia mediática ha borrado muchas fronteras. En la misma pantalla vemos noticias, entretenimiento, opiniones, anuncios y recomendaciones de personas que seguimos.
El problema aparece cuando no sabemos qué tipo de mensaje tenemos delante. La llamada “publicidad híbrida” aprovecha esa confusión: presenta contenido pagado o interesado como si fuera una noticia neutral, una experiencia espontánea o el consejo sincero de un “influencer”. Así, la intención comercial o política queda escondida detrás de una apariencia cercana y confiable.
En estos tiempos, este recurso puede usarse para mover emociones, instalar ideas o atacar reputaciones sin mostrarse como propaganda. Por eso no basta con leer el mensaje; también hay que mirar quién lo publica, quién podría beneficiarse y si existe algún patrocinio.
La pantalla puede mezclarlo todo, pero nuestro juicio no debe mezclarse. Exige claridad, identifica los intereses y no permitas que te enreden con publicidad disfrazada.

