El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue detenido de forma preventiva este sábado en Brasilia, luego de que la Corte Suprema de Brasil ordenara su arresto ante lo que consideró un riesgo real de fuga. La Policía Federal confirmó que ejecutó la orden y trasladó al exmandatario a dependencias policiales para los exámenes de ingreso correspondientes. Bolsonaro permanecía bajo prisión domiciliaria desde agosto pasado.
Uno de sus abogados, Celso Vilardi, declaró a medios brasileños que su cliente “fue preso, pero no sé el motivo”, mientras que reportes del grupo Globo apuntaron a que la medida busca “garantizar el orden público”. Horas después, la Corte aclaró que Bolsonaro habría intentado romper la tobillera electrónica que monitoreaba sus movimientos, presuntamente para huir durante una manifestación convocada frente a su residencia por uno de sus hijos. Desde el mes pasado, seguidores del exmandatario han organizado marchas en distintas ciudades del país en un intento de presionar a las autoridades judiciales.
El contexto del caso ayuda a comprender la tensión creciente en Brasil. Bolsonaro, de 70 años, está condenado a 27 años de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado, fallo que su defensa intentó apelar en reiteradas ocasiones. En la víspera de su detención, sus abogados solicitaron al Supremo que se le permitiera cumplir la condena en casa por motivos de salud, una petición que no prosperó.
Más contexto
De acuerdo con medios locales, la detención preventiva no marca aún el inicio de la ejecución formal de la pena, la cual se esperaba para las próximas semanas, tras el rechazo inicial de los recursos de apelación. La decisión se suma a las medidas adoptadas por la Corte en el marco de las investigaciones por golpismo.
En la misma línea, el Supremo también ordenó el viernes la prisión preventiva del diputado Alexandre Ramagem, exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia y estrecho aliado de Bolsonaro. Las autoridades sospechan que Ramagem se fugó del país después de recibir condena a 16 años de prisión en el mismo proceso. Las pesquisas indican que habría salido de Brasil por el estado de Roraima y continuado su trayecto de manera clandestina hacia Venezuela o la Guayana Francesa, antes de dirigirse a Estados Unidos.
Las detenciones profundizan el clima político que vive Brasil desde la sentencia por golpismo, mientras continúa el escrutinio judicial sobre las redes que apoyaron el intento de desestabilización institucional.
Fuente: DW.

