Muchas germanas se ofenden con piropos, comentarios, gestos o silbidos con connotación sexual que enfrentan
Berlín. – Mientras varios países europeos ya castigan con multas o prisión el acoso sexual verbal en la vía pública, Alemania continúa sin tipificarlo como delito. La legislación penal vigente desde 2016 sanciona los actos sexualizados no consentidos, como el manoseo, pero no contempla los comentarios, gestos o silbidos con connotación sexual que enfrentan diariamente muchas mujeres.
El vacío legal ha reactivado el debate político. Los socialdemócratas del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) impulsan una reforma para que el acoso sexual verbal o no verbal, “claramente no deseado y de naturaleza sustancial”, sea castigado por ley. “Este tipo de acoso intimida masivamente a las víctimas y las lleva a retirarse de los espacios públicos. Es una forma de violencia”, afirmó la diputada Sonja Eichwede a Deutsche Welle.
Por ahora, estos actos solo podrían encuadrarse en el artículo 185 del Código Penal alemán, que castiga las injurias con multas o penas de prisión de hasta un año. Sin embargo, los tribunales alemanes rara vez consideran que los comentarios sexistas constituyan un insulto, ya que, según algunos juristas, pueden interpretarse como una “señal de respeto” o “halago”.
La ministra de Justicia, Stefanie Hubig (SPD), anunció que su cartera estudia opciones legales para modificar la normativa. Los conservadores de la CDU y la CSU, por su parte, reconocen la gravedad del problema, aunque la rama bávara del partido considera innecesaria una nueva ley y apuesta por la educación y la concienciación.
Antecedente antipiropos
El debate no es nuevo. En 2023, los socios de coalición del SPD —Los Verdes y el FDP— rechazaron una iniciativa similar por considerarla “poco práctica y populista”. A principios de 2025, la propuesta tampoco consiguió mayoría en el Bundesrat, la cámara alta.
El tema ha cobrado relevancia social gracias a campañas ciudadanas como Catcalls of Berlin, que desde 2019 invita a las víctimas a escribir con tiza en las aceras los comentarios que recibieron, visibilizando el acoso cotidiano. Además, una petición con más de 70.000 firmas presentada por la estudiante Antonia Quell en 2020 exigía penalizar estas conductas.
Otros países europeos han avanzado más rápido. Bélgica fue pionera en 2014 al prohibir el sexismo en espacios públicos. Portugal y Francia siguieron en 2016 y 2018, mientras que España y Países Bajos aprobaron leyes similares recientemente. En el Reino Unido, una norma para sancionar el acoso por motivos de sexo fue aprobada en 2023 y está pendiente de entrada en vigor.
El debate en Alemania enfrenta dos posturas: quienes exigen una ley que reconozca el acoso verbal como violencia de género, y quienes creen que la respuesta debe centrarse en la educación y la sensibilización social. “El derecho penal debe ser el último recurso, no el primero”, advierte el jurista Mohamad El-Ghazi, de la Universidad de Tréveris.
La discusión podría redefinir el alcance del respeto y la seguridad en los espacios públicos alemanes, especialmente para las mujeres jóvenes, que siguen esperando una protección legal más clara frente al acoso callejero.
Fuente: DW.

