Este colaborador aprovecha el 9 de julio para compartirnos un edificante relato (con poema alegórico incluido)
Por Papo Fernández
Hoy es día de la independencia de Argentina.
¿Por qué los dominicanos debemos recordar y conmemorar este día?
Hay un poema hermosísimo de Fabio Fiallo que lleva esa fecha por título.
¿De qué manera me tocó por primera vez esta fecha?
En el 1985, mientras estudiaba en la UASD, me tocó vivir en una pensión ubicada en la calle que va desde la Facultad de Derecho de la universidad hasta el Banco Agrícola, es decir, esa corta calle que tiene los límites desde la Correa y Cidrón a la Independencia, llamada “Presidente Yrigoyen”; y por supuesto, que para mí era urgente saber, investigar y buscar a qué se debía ese nombre, iniciando con la sola razón de lo extraño del apellido.
Descubro que es en honor al presidente argentino Hipólito Yrigoyen (1852-1933), que fue presidente dos veces del 1916-22 y 1928-30).
¿Pero qué hizo este hombre para merecer este gesto dominicano?
En el año 1919, en Uruguay, muere el poeta mejicano Amado Nervo, aquel que escribió “¡Vida, nada me debes!, ¡Vida, estamos en paz!; el cual era el embajador de Méjico en Uruguay, y a la vez era recurrente en Argentina.
Cuando el gobierno uruguayo decide enviar los restos del diplomático en el crucero “Uruguay” hacia su país natal, el presidente Yrigoyen, envía el crucero “9 de Julio” para escoltarlo.
Y aquí se inicia la “Historia”.
Este crucero argentino, tenía una orden muy específica, dada por el presidente, de que al pasar frente a las costas dominicanas debía ofrecer un homenaje al pueblo quisqueyano, por encontrarse intervenido por los Estados Unidos, que consistía en 21 cañonazos a la bandera dominicana.
Alteración del plan
Cuando el joven capitán de fragata, comandante del crucero, Francisco de la Fuente, divisa que la bandera que ondea en nuestro territorio es la norteamericana, se comunica con la embajada de su país en Washington, informa, y recibe la orden que debe ser a la bandera dominicana, orden dada directamente por el presidente y que usara la que se encontraba en el crucero, ya que este tenía las banderas de los diferentes países de América en su colección.
Así se hizo.
El capitán De la Fuente, iza en el palo más alto del crucero nuestra insignia tricolor, ya cuando este se encontraba a la vista de los dominicanos y rindiendo los honores dispara 21 cañonazos.

Los presentes en el malecón, que se habían ido reuniendo desde que avistaron en las costas tan hermosa embarcación, aplaudieron con delirio, cantaron, y buscaron telas y la unieron formando algo que simulaba nuestra bandera, y siguieron lanzando “vivas” y “hurras” a los “argonautas”.
Todo eso ocurrió un 13 de enero de 1920… y ya para día 20, Fabio Fiallo escribía y daba a conocer su poema “9 de julio”.
¡Ay los hilos de la vida!
Apenas un año después de yo haber hecho esa investigación y tener conocimiento de las razones del nombre de mi calle, la cual explicaba a todo el que me preguntaba por ese apellido, se presenta el director del Grupo de Poesía Coreada de la UASD, José Francisco Jiménez, grupo del cual yo era miembro, y dice:
“Traigo un poema nuevo, algo hermoso, es de Fabio Fiallo, y lo va a declamar Papo Fernández”.
Cuando vi que era el “9 de julio” el cual no había podido conocer cuando hice la investigación, se me quebró no solo la voz, sino el alma…
¡Cuánto orgullo sentía de ponerle mi voz a ese poema! Cuánto henchido mi pecho cada vez que lo declamaba.
Porque sabía lo que representaba. Tenía la “Historia” grabada en tinta orgullosa conmigo, y sabía a quiénes estaba homenajeando…
Nunca olvido, y no olvidaré jamás, aquella primera declamación en el Aula Magna, cuando mi voz, como los cañones del “9 de julio” se esparció por aquella augusta sala diciendo:
“¡Valerosos argonautas! Que en el <9 de Julio> desplegaron a los vientos un bravo pabellón;
Cuando en el lar nativo pregunten vuestras damas
¿Cómo es en Quisqueya, campo, cielo y sol?
Decidles que nuestros campos son montones de esmeraldas,
que es un zafiro el cielo, y topacio el sol….”
Y continúa el poema.
Lo más hermoso ocurrió en 1965, 45 años después.
El gobierno argentino, donó el cañón del “9 de Julio”, con que se dispararon aquellos hermosos y valerosos 21 cañonazos.
Se encuentra en la Escuela Naval de nuestro país.


1 Comentario
Hermosos testimonios Papo. Gracias por esos «cañonazos» de HISTORIA, sí, con mayúscula…enhorabuena!!!