Impulsan riesgos inéditos y expanden consumo en Argentina y el mundo
Viena, Austria.- Un reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) alertó sobre el crecimiento sostenido del consumo de drogas ilícitas y la aparición de sustancias cada vez más potentes. El documento señala que 331 millones de personas consumieron drogas en 2024, en un mercado global que muestra una transformación acelerada.
El estudio advierte que el consumo mundial aumentó un 34% en la última década, alcanzando al 6,2% de la población entre 15 y 64 años. Este incremento se da en paralelo con la proliferación de nuevas sustancias psicoactivas, que ya suman 755 en circulación, de las cuales 118 fueron detectadas por primera vez ese mismo año.
Argentina, entre consumo y diversificación
En este contexto, Argentina dejó de ser solo un país de tránsito para integrarse a un circuito más complejo. Según el informe, crece el consumo interno y se diversifican las sustancias disponibles, con la aparición de nuevos compuestos químicos y mezclas de alto riesgo.
La directora ejecutiva de la UNODC, Monica Juma, advirtió que el mercado enfrenta un “aumento sin precedentes” de drogas más peligrosas. Esta dinámica dificulta tanto la prevención como la respuesta sanitaria, ya que muchas de estas sustancias son modificadas constantemente en laboratorios clandestinos.
Mezclas adulteradas y poliadicción
Uno de los puntos más críticos es la expansión de mezclas adulteradas. Estas combinaciones incluyen sedantes, estimulantes, anestésicos y residuos de distintas sustancias, lo que incrementa significativamente la toxicidad.
El médico Enrique De Rosa Alabaster explicó que el problema ya no se centra en una sola droga, sino en un contexto de poliadicción donde los consumidores ingieren compuestos impredecibles. Esta situación complica los diagnósticos y tratamientos en emergencias médicas.
“Cocaína rosa” y nuevas tendencias
El informe identifica a Argentina, junto con Colombia y Chile, como un punto clave en la circulación del llamado “tusi” o cocaína rosa. Este producto rara vez contiene cocaína y suele mezclar ketamina, MDMA y metanfetamina, además de opioides sintéticos en algunos casos.
Estas combinaciones aumentan los riesgos incluso en consumos ocasionales, ya que los usuarios desconocen su composición real. El fenómeno refleja una tendencia creciente en Sudamérica hacia el consumo de múltiples sustancias en simultáneo.
Impacto sanitario y social
El avance del mercado de drogas ilícitas tiene consecuencias directas en la salud pública. El informe estima que casi medio millón de personas mueren cada año por causas relacionadas con el consumo, mientras que solo una de cada doce recibe tratamiento adecuado.
Además, la rápida evolución de estas sustancias dificulta la atención médica. En muchos casos, ni los pacientes ni los profesionales de salud saben qué se ha consumido, lo que retrasa decisiones críticas en situaciones de urgencia.
Expansión de opioides sintéticos
La ONU también advirtió sobre un cambio en el mercado, con un desplazamiento hacia opioides sintéticos como el fentanilo y los nitacenos. Estas sustancias son más potentes y presentan un mayor riesgo de sobredosis.
A nivel local, se detectaron nitazenos en Argentina durante 2024, lo que confirma la expansión de estas drogas en la región. Este fenómeno se suma a la diversificación global impulsada por laboratorios ilegales que modifican fórmulas para evadir controles.
Ketamina y uso no médico
El informe dedica un apartado a la ketamina, un medicamento esencial en medicina que, sin embargo, registra un creciente uso no médico. Aunque es clave en anestesia y tratamientos psiquiátricos, su presencia en mezclas ilegales la convierte en un componente frecuente de drogas recreativas.
Su uso fuera del ámbito sanitario se ha expandido en Asia y Sudamérica, consolidándose como parte de combinaciones de alto riesgo que circulan en entornos nocturnos.
Nuevas formas de consumo y mercado criminal
El avance del mercado no se limita a las sustancias tradicionales. La ONU detectó drogas en cartuchos para cigarrillos electrónicos, así como productos innovadores como líquidos o dulces con combinaciones químicas.
Este crecimiento también fortalece redes criminales y aumenta la violencia asociada al narcotráfico. La complejidad del fenómeno plantea desafíos urgentes para los sistemas de salud y las políticas públicas.
Fuente: Infobae

