Una habitación limpia, con servicio de música, internet, televisión, jacuzzi, luces de discotecas, tubo de baile y hasta un asiento para facilitar las posiciones sexuales. El negocio de las cabañas y los moteles se levantó originalmente en las afueras de zonas metropolitanas, con una garantía de privacidad por un tiempo que, estratégicamente, se ha ido reduciendo.
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