¿Sabías que un paseo verde refuerza tu bienestar emocional?

Redacción: Por la Línea
¿Sabías que un paseo verde refuerza tu bienestar emocional?

Aquí se explica la incidencia de un paseo por un espacio verde como antídoto natural ante el estrés cotidiano

Un estudio reciente de la Universidad Complutense de Madrid, liderado por Laura Pasca y Juan Ignacio Aragonés, demuestra que el simple hecho de pasar tiempo al aire libre puede reforzar nuestra conexión con el entorno natural y mejorar nuestro bienestar emocional. Publicado en la revista científica de la misma universidad, este trabajo confirma lo que muchos intuyen: la naturaleza cura y fortalece.

El equipo investigó dos dimensiones clave: la conectividad con la naturaleza, que abarca los vínculos cognitivos y afectivos que sentimos hacia el medio ambiente, y el bienestar psicológico, evaluado a través de emociones positivas y negativas. Los autores partieron de la premisa de que el contacto con espacios verdes puede ser un antídoto natural al estrés cotidiano.

El estudio

En el primer estudio participaron 283 adolescentes y 447 adultos residentes en Madrid. Los voluntarios rellenaron cuestionarios sobre la frecuencia de su contacto con espacios naturales durante los últimos 12 meses y completaron las escalas PANAS (Positive and Negative Affect Schedule), CNS (Connectedness to Nature Scale) y LCS (Love and Care for Nature Scale).

Los resultados revelaron una relación directa: quienes convivían con la naturaleza de forma más habitual presentaban puntuaciones superiores en conectividad cognitiva y emocional, además de registrar niveles más altos de afecto positivo. Curiosamente, el contacto frecuente no se asoció con una reducción significativa del afecto negativo, lo que sugiere que los beneficios de la naturaleza se reflejan más en el incremento de emociones agradables que en la supresión del malestar.

El segundo experimento se centró en una experiencia guiada en el Parque Forestal Adolfo Suárez. Sesenta y tres estudiantes universitarios fueron asignados al azar a un grupo de excursión —recorrido individual por senderos arbolados— o a un grupo control, que realizó tareas cotidianas fuera de un entorno natural.

Los resultados

Tras el paseo, el grupo de la excursión mostró un aumento notable en sus niveles de conectividad y un repunte de afecto positivo, superando con claridad a sus pares del grupo control. Aunque la reducción del afecto negativo fue menos uniforme, los resultados refuerzan la idea de que un paseo por la naturaleza puede disparar nuestra capacidad de sentirnos vinculados al mundo natural y potenciar nuestras emociones más agradables.

Pasca y Aragónés subrayan que incluso ambientes “artificiales” ajardinados pueden ofrecer beneficios similares, siempre que reproduzcan elementos propios de los ecosistemas naturales. El mensaje es claro: no hace falta viajar lejos ni invertir grandes sumas de dinero para cosechar bienestar; basta con incorporar paseos breves y frecuentes en parques y jardines urbanos.

Estos hallazgos tienen implicaciones directas para la planificación urbana y la salud pública. Fomentar espacios verdes accesibles, promover actividades al aire libre y diseñar experiencias guiadas podría potenciar la resiliencia emocional de la población.

Pasca y Aragonés concluyen que, en un mundo cada vez más digital y acelerado, reencontrarnos con el silencio de un bosque o el canto de un pájaro es una estrategia sanitaria que merece una oportunidad. Merece la pena bajar la mirada de la pantalla y alzarla hacia las hojas meciéndose al viento.

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