Pobreza y corrupción marcan elecciones en Honduras

Redacción: Fuente Externa
Ocho países frenan intento de recuento en Honduras

Honduras llega a las urnas con más del 60% de su población en pobreza y bajo la sombra de la corrupción y la fragilidad institucional

Quien resulte electo este domingo para la presidencia de Honduras enfrentará un panorama marcado por la pobreza persistente, la vulnerabilidad económica y la desconfianza institucional. El país sigue siendo el más pobre de América Latina —solo por encima de Haití— y arrastra décadas de crisis políticas, desigualdad y choques ambientales que han frenado su desarrollo.

La contienda se decide entre Rixi Moncada, candidata del oficialismo de izquierda; Salvador Nasralla, figura mediática que ha transitado por distintos partidos —incluido el de la presidenta Xiomara Castro—; y Nasry Asfura, representante de la oposición de derecha. Pero más allá del resultado, la próxima administración tendrá que responder a una realidad contundente: el 60,1% de los hogares vive en condiciones de pobreza.

Una crisis social de larga data

Para entender el momento electoral, es necesario recordar que Honduras ha sufrido históricamente los embates del crimen organizado, la violencia política y la corrupción. Uno de los ejemplos más graves es el del expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por delitos vinculados al tráfico de cocaína. Ese caso sigue como símbolo de la fragilidad institucional del país.

Además, organismos internacionales como la OEA han expresado preocupación por la independencia del actual proceso electoral, lo que añade tensión a una sociedad que arrastra el impacto de la pandemia, una crisis económica global y los huracanes Eta e Iota que devastaron amplias zonas en 2020.

Migración contenida y dependencia de remesas

Los hondureños han visto cómo se apagaron las multitudinarias caravanas migrantes hacia Estados Unidos. Este cambio obligó a miles de familias a buscar alternativas en su propio territorio, muchas veces en el comercio informal o en sectores tradicionales como el café, el banano o la palma africana.
Aun así, las remesas continúan siendo un salvavidas, representando cerca de una cuarta parte del PIB. Sin ese flujo de dinero, señalan expertos, la pobreza sería aún más severa.

Un país vulnerable a choques económicos, climáticos y sociales

En los últimos 15 años, la pobreza promedio en Honduras se situó en 63,8%, según estimaciones del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES). Incluso sin comparar con los peores años de la pandemia, los datos muestran que la pobreza aumentó ligeramente respecto a 2019, pasando de 59,9% a 60,1%.

El economista José Antonio Cuesta, del Banco Mundial, subraya que Honduras es “vulnerable a todo tipo de choques”:

  • Se resiente cuando suben los precios globales del petróleo.

  • Es afectado cuando disminuyen las remesas enviadas desde Estados Unidos.

  • Depende de la demanda de materias primas de países como China.

  • Y, sobre todo, está expuesto a desastres naturales con una frecuencia superior al promedio regional.

Los huracanes Mitch (1998), Eta y Iota (2020) son recordatorios de la fragilidad del país ante el cambio climático, del cual es uno de los más vulnerables en América Latina, solo detrás de Haití.

Estancamiento productivo y desconfianza

A pesar de que la economía ha crecido a una tasa promedio de 3,6% en los últimos quince años, especialistas advierten que ese avance no se ha traducido en mejoras reales para la población.
El economista Sergio Zepeda explica que gran parte del crecimiento no ha impulsado los sectores productivos ni generado empleos de calidad. Alrededor del 70% de la población trabaja en la informalidad, una cifra muy superior al promedio regional.

La falta de acceso al crédito, el bajo nivel educativo y la caída de la inversión agravan la situación. A ello se suman la inseguridad jurídica, la corrupción y la poca confianza en el Estado de derecho. Para el sector empresarial, estos son obstáculos centrales para atraer capital y reducir la pobreza.

Un desafío monumental para el próximo gobierno

Con más del 60% de la población en pobreza y cerca del 40% en pobreza extrema, Honduras enfrenta una encrucijada. La nación necesita políticas sociales más efectivas, empleos formales y una estrategia anticorrupción que fortalezca las instituciones.
El gobierno que surja de estas elecciones heredará un escenario complejo, pero también la responsabilidad de construir bases sólidas para un crecimiento sostenido.

Fuente: BBC Mundo.

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