Este colaborador comparte sus consideraciones sobre la más reciente reforma fiscal y sus posibles consecuencias para pobres y clase media
La reforma fiscal, camuflajeada y soterrada, que sometió al Congreso Nacional, el presidente de la República, Luis Abinader, bautizada como “Medidas pro-crecimiento económico y mitigación de la crisis internacional”, la cual procura obtener un ingreso extraordinario entre cuarenta y cincuenta mil millones de pesos, fue sometida y aprobada de urgencia, al vapor, en dos lecturas consecutivas por ambas cámaras legislativas (senado y diputados), sin que se tomaran en consideración las sugerencias y recomendaciones de los partidos de oposición y las de los distintos sectores sociales.
Cuestionamiento
Este partido considera que el propio gobierno ha manifestado en varias oportunidades, que ahora los recursos les rinden mucho, porque en su gobierno han aumentado las exportaciones, las recaudaciones de la Dirección General de Aduanas (DGA), de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII); el flujo de turistas, el envío de remesas, la producción agrícola, entre otras, por lo que siendo así, la aprobación de esta reforma fiscal no tiene razón de ser.
En la actualidad, el precio del barril West Texas se encuentra en 80 dólares y el del Brent, a 75, por lo que dicha reforma debió esperar, ser modificada y realizar una rebaja a los precios de los combustibles, pues ya las razones que la originaron no se corresponden.
Escalada alcista
Según los expertos en economía, la administración de Luis Abinader, en apenas seis años, ha endeudado más al país, que todos los gobiernos juntos, desde la fundación de la República Dominicana en el año 1844, hasta nuestros días. En la actualidad, la deuda externa de nuestro país sobrepasa los 82 mil millones de dólares. En lo que va de año, el gobierno ha tenido que desembolsar más de 180 mil millones de pesos, solo en pagos de intereses de dicha deuda.
Aunque supuestamente, varios de los impuestos aprobados son de manera provisional, la práctica ha demostrado que todos se mantienen siempre, como ocurrió con el 0.15% sobre las transferencias bancarias, el anticipo del impuesto sobre la renta, el 1% sobre el valor de los activos de las empresas, el 10% sobre las operaciones bancarias (intereses de los certificados), entre otros.
Otras vías
En nuestro país se juegan 400 millones de pesos diariamente; 12,000 mil millones al mes y 144 mil millones de pesos al año.
También, si se hubiesen gravado las placas de todos los vehículos de lujos y de altas gamas, porque es una gran injusticia, que un vehículo utilitario, sencillo, de bajo cilindraje, pague lo mismo que uno de lujo, de alto cilindraje, de uso exclusivo; por igual, eliminando la exoneración de los impuestos a los 2 (dos) vehículos de altas gamas que se les autoriza a cada legislador en los cuatro años (444), las cuales son vendidas a particulares, dejando el Estado de recibir miles de millones de pesos por este concepto.
Por ultimo, estimar los impuestos de los negocios informales, reconocidos como difíciles de grabar, a través de las compras a proveedores formales; perseguir la evasión fiscal, la cual ronda el 45 del PIB, según la propia DGII; obligar la devolución de los recursos distraídos por los funcionarios condenados por distintos actos de corrupción, entre otras.
¿Quién paga la cuenta?
Ojalá que nuestros honorables diputados y senadores sean tan eficientes y oportunos como lo fueron con esta iniciativa, cuando se trate de proyectos que beneficien al país, sobre todo, a los más necesitados. ¡Que Dios nos tome confesados!

