Marcha nórdica reduce depresión en cinco semanas

Redacción: Gerardo Davis
Personas practicando marcha nórdica en grupo durante terapia contra depresión.

Con evidencia científica reciente que revela mejoras rápidas en pacientes diagnosticados

Francia.- La práctica regular de la marcha nórdica, una disciplina originaria de Finlandia, ha demostrado efectos significativos en la reducción de la depresión. Un estudio publicado en Journal of Affective Disorders evidenció que esta actividad puede disminuir los síntomas depresivos en apenas cinco semanas, ofreciendo una alternativa eficaz dentro de los programas de bienestar mental.

La investigación se desarrolló en Francia con la participación de 64 adultos diagnosticados con depresión moderada y severa. En este contexto, los bastones para caminar dejaron de ser un simple apoyo físico para convertirse en una herramienta clave en la recuperación emocional.

Nordic walking: ejercicio integral con impacto mental

La marcha nórdica, conocida también como “nordic walking”, surgió como método de entrenamiento para esquiadores de fondo en Finlandia. Sin embargo, su implementación se ha extendido debido a sus beneficios físicos y psicológicos. Esta práctica involucra hasta el 90% de los músculos del cuerpo, transformando una caminata convencional en un entrenamiento completo.

El estudio fue liderado por Clément Ginoux, quien junto a su equipo reclutó participantes sin hábitos previos de actividad física. Durante diez semanas, los voluntarios realizaron dos sesiones semanales de una hora bajo supervisión profesional, utilizando pulsómetros para controlar la intensidad del ejercicio. Por su parte, el grupo control mantuvo su rutina habitual sin cambios.

Resultados rápidos y sostenidos

Los investigadores utilizaron el Inventario de Depresión de Beck-II para medir la evolución de los síntomas. El dato más relevante fue que la mayor mejoría se registró en las primeras cinco semanas, especialmente en pacientes con cuadros más severos al inicio.

Al finalizar el programa, entre el 35% y el 53,6% de los participantes alcanzó la remisión clínica, es decir, redujeron sus síntomas por debajo del umbral de depresión. En contraste, el grupo control no mostró avances significativos.

Este resultado desafía las guías tradicionales, que suelen estimar meses de ejercicio antes de observar mejoras. La marcha nórdica demuestra que los efectos positivos pueden aparecer en un período mucho más corto, lo que la posiciona como una intervención prometedora.

Una alternativa accesible y segura

Uno de los aspectos más destacados del estudio fue la seguridad de la práctica. No se reportaron lesiones ni efectos adversos durante las diez semanas, lo que refuerza su viabilidad como tratamiento complementario.

La muestra estuvo compuesta en su mayoría por mujeres (91%) con una edad promedio de 50 años, muchas de ellas laboralmente activas. El programa se adaptó a las condiciones físicas individuales, lo que sugiere su potencial aplicación tanto en entornos clínicos como comunitarios.

No obstante, los autores señalaron limitaciones importantes. Al tratarse de un estudio abierto, los participantes conocían el grupo al que pertenecían. Además, no se pudo registrar si continuaban otros tratamientos como medicación o terapia psicológica, lo que podría haber influido en los resultados.

Implicaciones para la salud pública

A pesar de estas limitaciones, los hallazgos refuerzan el papel de la actividad física supervisada en el tratamiento de la depresión. Los investigadores plantean que las políticas públicas deberían considerar la financiación de programas deportivos comunitarios como parte integral de la atención en salud mental.

La marcha nórdica no solo fortalece el cuerpo, sino que también contribuye a recuperar el equilibrio emocional, consolidándose como una herramienta accesible, efectiva y con impacto comprobado.

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