Una innovación sorprendente acerca la ficción a la realidad con tecnología autónoma avanzada.
Suiza. – La icónica “Cosa”, conocida en Latinoamérica como Dedos y popularizada por La Familia Addams, ha dejado de ser solo un recurso de ficción. Ingenieros del Laboratorio de Robótica Blanda de la ETH de Zúrich han desarrollado una mano robótica capaz de desplazarse por sí sola, mantener el equilibrio y ejecutar tareas de forma autónoma.
Una mano robótica con autonomía real
El prototipo, basado en una mano comercial WUJI, fue equipado con batería, sensores y un pequeño ordenador, alcanzando un peso total de 818 gramos. A diferencia de otros desarrollos, esta mano logró desplazarse sin cables sobre diversas superficies, lo que marca un avance significativo en la robótica funcional.
Los investigadores destacan que una mano con estas capacidades podría acceder a espacios reducidos donde otros robots no pueden operar. Esto permitiría usarla como extensión de sistemas robóticos mayores, capaces de dejarla en zonas estrechas para completar tareas específicas y luego regresar.
El reto del equilibrio y la anatomía
El principal desafío radica en la propia estructura de la mano humana. Cada dedo tiene una longitud distinta, lo que complica la estabilidad al momento de desplazarse. Además, la inclinación natural de la palma añade dificultad al control del movimiento.
A diferencia de otros proyectos que modifican la simetría de los dedos para facilitar el desplazamiento, el equipo liderado por Amir Kazemi optó por mantener el diseño original. En lugar de alterar la estructura, decidieron enseñar a la mano a adaptarse a sus propias limitaciones.
Aprendizaje por refuerzo: clave del avance
Para lograrlo, utilizaron el método de aprendizaje por refuerzo, una técnica que permite a los sistemas aprender mediante recompensas. La mano fue entrenada en un simulador calibrado con datos reales, incluyendo la fricción de las superficies.
Durante el proceso, el sistema favorecía los movimientos más estables, logrando que los dedos trabajaran de forma coordinada. El resultado fue una movilidad eficiente incluso superior a la de modelos inspirados en robots cuadrúpedos.
Pruebas en el mundo real
Fuera del simulador, la mano demostró su eficacia al caminar sobre 14 tipos de superficies, incluyendo césped, grava y rejillas metálicas. También mostró capacidad de recuperación tras caídas, logrando reincorporarse en 21 de 25 intentos.
En tareas más complejas, el dispositivo alcanzó 29 aciertos en 32 intentos al presionar teclas, utilizando cuatro dedos como soporte y uno para interactuar. Incluso completó una partida del videojuego Sokoban, evidenciando su precisión.
En otra prueba, logró mover un bloque hasta una posición específica con un margen inferior a dos centímetros en 15 ensayos. En este caso, utilizó apoyo visual mediante una cámara externa para mejorar la precisión.
Aplicaciones futuras
Aunque su comportamiento recuerda inevitablemente a la famosa mano de ficción, los investigadores subrayan su potencial práctico. Este tipo de tecnología podría facilitar la interacción de robots con entornos diseñados para humanos, especialmente en espacios limitados o de difícil acceso.
Por ahora, la “Cosa” ya no está sola. La robótica ha dado un paso más hacia sistemas autónomos capaces de combinar movilidad y manipulación en un solo dispositivo.
Fuente: DW

