El sueño es un protector cardiovascular

Redacción: Fuente Externa
¿Qué tanto sabes sobre el ruido rosa y el sueño?

Dormir bien va mucho más allá de acumular horas en la cama. Así lo destacó la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) en una reciente declaración científica publicada en la revista Circulation, en la que subraya que tanto la calidad como la regularidad del sueño son igual de importantes que su duración para proteger la salud del corazón y prevenir enfermedades metabólicas.

La doctora Marie-Pierre St-Onge, directora del Centro para la Investigación del Sueño de la Universidad de Columbia y autora principal del documento, explicó que la mayoría de los adultos necesita entre 7 y 9 horas de sueño cada noche. Sin embargo, advirtió que un descanso deficiente puede aumentar significativamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y trastornos como la depresión.

A partir de los últimos hallazgos científicos, la AHA incorporó la salud del sueño como uno de los ocho pilares esenciales para el bienestar cardiovascular, junto con la alimentación, la actividad física, el control del colesterol, la glucosa y la presión arterial, la exposición a la nicotina y el peso corporal saludable.

En esa línea, el doctor Daniel Pérez Chada, presidente de la Fundación Argentina del Sueño, coincidió en que el descanso cumple una función biológica esencial. Además, explicó que las interrupciones frecuentes durante la noche no solo generan somnolencia y dificultades para concentrarse, sino que también pueden agravar enfermedades preexistentes o incluso provocar nuevas afecciones.

De hecho, los problemas para dormir se han convertido en una preocupación creciente a nivel mundial. Según datos del Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires, el 60% de los argentinos reporta dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo, un porcentaje que se incrementó desde la pandemia.

Frente a este panorama, la AHA presentó una lista con siete factores clave que definen la calidad del sueño y su impacto directo en la salud:

  1. Duración del sueño: Dormir menos de 7 horas o más de 9 horas por noche se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y síndrome metabólico.
  2. Continuidad del descanso: El sueño interrumpido, por ejemplo debido a apneas, puede provocar resistencia a la insulina, infartos y presión arterial alta.
  3. Horario de sueño: Acostarse tarde, especialmente después de la medianoche, incrementa el riesgo de obesidad e hipertensión.
  4. Satisfacción con el sueño: Sentirse insatisfecho con el descanso nocturno puede estar relacionado con rigidez arterial y presión elevada.
  5. Regularidad: Variaciones entre los horarios de sueño de los días de semana y fines de semana aumentan el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
  6. Funcionamiento diurno: La somnolencia durante el día indica un sueño nocturno deficiente, lo cual se vincula con accidentes cerebrovasculares y muertes prematuras.
  7. Arquitectura del sueño: Alteraciones en las fases del sueño, como el sueño REM y no REM, afectan el metabolismo y la salud neuronal.

Además, un reciente estudio de la Universidad de Saint Joseph reveló que la privación del descanso puede deteriorar el metabolismo neuronal de forma similar a lo que ocurre en enfermedades como el Alzheimer. Durante los episodios de insomnio, las neuronas utilizan energía de forma anormal, lo que afecta la memoria a largo plazo y la formación de nuevas conexiones cerebrales.

Por todo esto, los expertos insisten en la necesidad de no subestimar los problemas del descanso. Si bien es normal que los patrones al dormir cambien con la edad, no debe considerarse inevitable dormir mal al envejecer. Ante señales como despertares frecuentes, dificultad para conciliar el sueño o somnolencia diurna, recomiendan consultar al médico para una evaluación adecuada.

La salud del sueño ya forma parte de los “Life’s Essential 8”, las ocho recomendaciones fundamentales de la AHA para cuidar el corazón. Incluirlo como un pilar clave refleja una tendencia cada vez más respaldada por la ciencia: dormir bien no es un lujo, sino una necesidad para vivir más y mejor.

Fuente Infobae

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