El buen pan se reinventa: une sabor, salud y sostenibilidad

Redacción: Fuente Externa
Buen pan o castaña de masa: tesoro agroforestal de RD

El buen pan desborda los límites de la cocina para ir desde las bebidas fermentadas hasta los buñuelos o las empanadas. 

La castaña de masa, fruto tropical conocido popularmente como “buen pan”, está ganando espacio no solo en los campos dominicanos, sino también en las cocinas más innovadoras del país. Su sabor neutro, textura suave y alto valor nutritivo la convierten en un ingrediente ideal tanto para platos tradicionales como para creaciones vanguardistas. En medio de un auge por la alimentación saludable y sostenible, esta fruta se posiciona como una alternativa accesible y funcional.

Desde jugos y batidas hasta pasteles y pizzas, la castaña de masa muestra un rango de aplicaciones difícil de igualar. En la gastronomía dominicana, su uso ha pasado de preparaciones caseras a menús de restaurantes, ferias de emprendimiento y vitrinas de exportación. Uno de los productos más llamativos son las bebidas fermentadas como vodka o ron, donde la castaña aporta cuerpo y sabor. De hecho, el 62% del ron Don Q se produce a partir de este fruto, demostrando su valor en la industria licorera.

En la repostería, su masa suave y almidonada permite elaborar bizcochos, flanes, galletas, buñuelos y panes que no requieren aditivos artificiales. También puede usarse como base para masas de pizza o empanadas, ofreciendo una opción libre de gluten para quienes buscan alternativas más saludables. Incluso en preparaciones saladas como mofongos o tostones, la castaña demuestra ser un digno sustituto del plátano o la yuca.

Esta versatilidad no solo se queda en lo culinario. Gracias a su composición rica en nutrientes y antioxidantes, se ha convertido en materia prima para productos de cuidado corporal. Jabones artesanales, cremas para la piel y aceites naturales a base de castaña están abriéndose paso en ferias de productos orgánicos y tiendas especializadas. Emprendedoras como Alma Inoa, en Santo Domingo, han encontrado en este fruto una forma de reinvención personal y económica tras la jubilación.

El aprovechamiento integral de la castaña permite reducir el desperdicio y maximizar su valor en la cadena productiva. Esto la convierte en un cultivo estratégico para el desarrollo de economías circulares, donde cada parte del fruto tiene un uso posible. Además, su adaptabilidad a distintos climas facilita su siembra en diversas regiones del país, expandiendo su alcance a nuevas comunidades agrícolas.

En un mundo que demanda alimentos funcionales, sostenibles y culturalmente significativos, la castaña de masa destaca como un superalimento caribeño con identidad propia. La cocina dominicana tiene en sus manos una joya versátil que puede enriquecer tanto el paladar como la economía nacional.

Tomado de El Dinero (Mariel Alcántara).

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