A medida que delegamos pensamiento en inteligencia artificial, expertos alertan efectos negativos cognitivos progresivos preocupantes.
Investigadores advierten que los chatbots de inteligencia artificial podrían estar afectando capacidades cognitivas al asumir tareas mentales, generando dependencia y reduciendo esfuerzo intelectual humano progresivamente.
La investigadora Nataliya Kosmyna detectó patrones repetitivos en cartas de presentación, evidenciando uso de modelos lingüísticos, mientras observaba estudiantes con mayor dificultad para recordar contenidos recientes.
Ante esta situación, decidió investigar si la dependencia de modelos de lenguaje impacta la cognición, considerando cambios observados en memoria, aprendizaje y procesamiento mental dentro del entorno académico.
Expertos temen que externalizar procesos mentales hacia inteligencia artificial deteriore lenguaje, memoria y habilidades cognitivas básicas, replicando efectos previamente observados con tecnologías como motores de búsqueda digitales.
Investigaciones sugieren que la descarga cognitiva hacia sistemas inteligentes puede erosionar capacidades mentales, generando consecuencias preocupantes que incluyen menor retención, pensamiento crítico reducido y posibles efectos acumulativos.
Evidencia experimental en estudiantes
Un estudio del MIT analizó estudiantes divididos entre uso de ChatGPT, buscador y sin tecnología, midiendo actividad cerebral mientras redactaban ensayos sobre temas cotidianos abiertos.
Los resultados indicaron que quienes utilizaron inteligencia artificial mostraron hasta 55 % menos actividad cerebral, especialmente en áreas relacionadas con creatividad y procesamiento de información compleja.
Además, participantes que usaron IA presentaron menor capacidad para recordar sus textos, pérdida de sentido de autoría y dificultades para citar contenidos producidos durante la actividad académica.
Otros estudios evidencian que usuarios tienden a aceptar respuestas de IA con mínimo cuestionamiento, fenómeno denominado rendición cognitiva, reduciendo análisis crítico y confianza en la intuición propia.
Investigaciones médicas también muestran efectos similares, donde profesionales que utilizaron herramientas de IA redujeron posteriormente su capacidad para detectar tumores sin asistencia tecnológica directa.
Kosmyna advirtió que textos generados con IA resultaron similares, carentes de originalidad y profundidad, lo que llevó a evaluadores a cuestionar autenticidad y creatividad de los estudiantes.
A largo plazo, estudios preliminares sugieren menor conectividad neuronal en usuarios frecuentes de IA, indicando posible falta de involucramiento profundo con contenidos y reducción del aprendizaje significativo.
Deterioro cognitivo potencial
La neurocientífica Vivienne Ming advierte que el uso pasivo de IA reduce actividad cerebral, especialmente ondas gamma, asociadas al esfuerzo cognitivo y fundamentales para procesos de aprendizaje.
Aunque algunos usuarios emplean IA como herramienta analítica, la mayoría tiende a copiar respuestas, limitando desarrollo intelectual y disminuyendo activación cerebral necesaria para razonamiento complejo.
Salud cerebral y dependencia tecnológica
Estudios vinculan baja actividad cognitiva con deterioro mental en edades avanzadas, sugiriendo que dependencia excesiva de tecnología podría aumentar riesgos asociados a demencia y pérdida de memoria.
Ejemplos como el uso prolongado de GPS muestran relación con deterioro de memoria espacial, reforzando la idea de que menor esfuerzo mental impacta negativamente funciones cognitivas humanas.
Expertos proponen un enfoque de inteligencia híbrida, donde humanos piensen primero y utilicen IA posteriormente para desafiar ideas, evitando dependencia y fomentando aprendizaje activo.
Técnicas como instrucción némesis y fricción productiva incentivan cuestionamiento, análisis y participación, promoviendo uso de IA como apoyo cognitivo, no como sustituto del pensamiento humano.
Fuente: BBC

