Aunque puede pasar inadvertida durante meses, la falta de nutrientes esenciales aumenta el riesgo de muerte.
Alemania. – Más de 2.000 millones de personas en el mundo sufren deficiencias nutricionales. Este problema, conocido como «hambre oculta», afecta principalmente a los países del Sur Global, pero también representa un riesgo para las poblaciones de naciones industrializadas.
En Alemania, la Sociedad Alemana de Medicina Nutricional (DGEM) estima que unas 50.000 personas mueren cada año por consecuencias relacionadas con la desnutrición. La situación preocupa porque muchas deficiencias no presentan señales evidentes hasta que provocan daños importantes.
Una amenaza que tarda en mostrar síntomas
El especialista en medicina nutricional Matthias Pirlich advierte que algunas deficiencias pueden permanecer ocultas durante meses. Entre ellas figuran las de vitaminas D y B12, cuyos efectos pueden aparecer cuando el organismo ya presenta complicaciones.
La falta prolongada de vitamina B12 puede dañar la médula espinal y provocar entumecimiento, debilidad muscular y síntomas de parálisis. En determinados casos también afecta al cerebro, causando problemas de memoria y alteraciones psicológicas.
Diferencia entre subalimentación y desnutrición
La subalimentación ocurre cuando una persona consume menos alimentos de los que necesita para mantener sus funciones vitales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que unos 645 millones de personas padecen esta condición de manera crónica.
En cambio, la desnutrición por deficiencia de nutrientes puede presentarse incluso cuando se consumen suficientes calorías. Esto sucede cuando la alimentación carece de vitaminas, minerales, proteínas u otros nutrientes esenciales.
Estos elementos son necesarios para el metabolismo, la formación de células sanguíneas y el funcionamiento del sistema nervioso. Entre los más importantes figuran las vitaminas del grupo B, el hierro, el calcio, el magnesio, el yodo y el zinc.
Las causas del hambre oculta
Una alimentación poco variada es una de las principales causas. Los alimentos ultraprocesados, la comida rápida, el pan blanco y el arroz blanco pueden aportar energía, pero contienen cantidades limitadas de determinados nutrientes.
La pobreza también influye, especialmente cuando las personas solo pueden adquirir productos básicos. Asimismo, la depresión, la edad avanzada, vivir en soledad y el consumo de múltiples medicamentos pueden aumentar el riesgo de deficiencias nutricionales.
Cómo prevenir las deficiencias
Los especialistas recomiendan mantener una alimentación variada, con frutas y verduras de diferentes colores. También aconsejan evitar la cocción excesiva y el almacenamiento prolongado, debido a que pueden reducir el contenido de vitaminas.
Consumir productos frescos, de temporada y de producción local también contribuye a conservar sus propiedades nutricionales.
Sin embargo, una dieta equilibrada no garantiza que todas las personas tengan niveles adecuados de nutrientes. Por eso, los análisis de sangre pueden ayudar a detectar deficiencias antes de que provoquen complicaciones graves.

