Un estudio publicado recientemente en la revista PLOS One sugiere que los caballos pueden oler el miedo de los humanos a través del sudor, lo que influye directamente en su comportamiento y reacciones ante estímulos cotidianos.
La investigación plantea posibles implicaciones prácticas para jinetes, entrenadores y cuidadores, al evidenciar que las emociones humanas pueden transmitirse a los animales mediante señales químicas.
Un experimento con sudor humano
El experimento incluyó a cerca de 30 personas, divididas en dos grupos. Los participantes colocaron algodones bajo sus axilas mientras observaban películas diseñadas para provocar emociones específicas.
En una primera fase, vieron escenas alegres de filmes como Cantando bajo la lluvia y Grease. Posteriormente, con nuevos algodones, observaron durante 20 minutos la película de terror Siniestro.
Las muestras de sudor recolectadas fueron colocadas en bozales situados bajo las fosas nasales de los caballos. Algunos animales fueron expuestos al sudor asociado al miedo, mientras otros no.
Reacciones claras al miedo
Los caballos que olieron el sudor vinculado al miedo mostraron conductas más temerosas. Se asustaron con mayor facilidad ante estímulos inesperados, como la apertura repentina de un paraguas, y evitaron acercarse a personas u objetos desconocidos.
Estas reacciones incluyeron un aumento de la frecuencia cardíaca y una mayor distancia frente a estímulos nuevos, en comparación con los caballos no expuestos a ese olor.
Conexión emocional entre especies
La autora principal del estudio, Plotine Jardat, explicó en declaraciones a Scientific American que las emociones humanas son claves en la interacción con los caballos.
Indicó que cambiar el estado emocional del cuidador puede modificar la respuesta del animal ante un mismo ejercicio. Jardat investiga el comportamiento y bienestar equino en el Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente de Francia.
Por su parte, la coautora Léa Lansade, de la Universidad de Tours, señaló a The Guardian que las emociones humanas pueden transmitirse de forma inconsciente a los animales, afectando su propio estado emocional.
El papel del olfato
A diferencia de otros estudios, este trabajo se centró exclusivamente en el olfato, sin estímulos visuales ni auditivos. Los autores destacaron la importancia de las señales químicas en la comunicación emocional entre especies.
Contexto adicional
Aunque el estudio no explica por qué los caballos poseen esta capacidad, abre nuevas preguntas sobre el vínculo humano-animal. Expertos señalan que llegar relajado y de buen ánimo puede favorecer una mejor interacción, mientras que el miedo humano podría intensificar reacciones negativas en el animal.
Fuente: DW.

