Una exposición revela faceta experimental del artista más allá del lienzo.
Estados Unidos.- El Instituto de Arte de Chicago inauguró la exposición Willem de Kooning Drawing con más de 200 obras, planteando una revisión profunda del proceso creativo de Willem de Kooning. La muestra sitúa el dibujo como eje central de su producción, un enfoque que históricamente quedó relegado frente a sus reconocidos lienzos abstractos.
La exhibición reúne dibujos junto a un conjunto selecto de pinturas, esculturas y grabados. Según el museo, muchas de estas piezas nunca se habían presentado juntas, lo que permite reorganizar la lectura pública de su obra. El papel se convierte en protagonista, mientras otros soportes funcionan como contraste dentro del recorrido curatorial.
Formación académica y ruptura artística
De Kooning llegó a Estados Unidos en 1926 como polizón en un carguero británico. Antes de consolidarse como figura clave del arte moderno, recibió formación en la Academia de Rotterdam, donde desarrolló habilidades de dibujo académico mediante la copia de moldes y antigüedades, siguiendo tradiciones clásicas.
Ese dominio técnico se refleja en obras tempranas como Dish with Jugs (1919-1921), realizada en carbón. La precisión en la luz y los detalles otorga a la pieza una apariencia cercana a una fotografía en sepia. Sin embargo, el artista nunca separó dibujo y pintura. En ocasiones, los dibujos alimentaban sus cuadros; en otras, el grafito y el carbón se integraban directamente en el lienzo como parte del proceso pictórico.
Una obra extensa y parcialmente perdida
La curaduría, liderada por Kevin Salatino, destaca que sobreviven más de 2,000 dibujos del artista. Aun así, se considera “notable” la cantidad de piezas perdidas, lo que sugiere que el corpus actual representa solo una parte de su producción total.
“El dibujo fue, probablemente, su mayor don”, afirmó Salatino. También subrayó que, para dejar su marca, de Kooning entendió que debía liberarse de las enseñanzas académicas que había adquirido.
El dibujo como “plato principal”
La muestra invierte el esquema tradicional de las retrospectivas. En lugar de presentar los dibujos como material secundario, el museo los posiciona como elemento principal. Este enfoque busca romper las fronteras disciplinares que, según la institución, el propio artista nunca respetó.
Entre las obras destacadas figura Two Women’s Torsos (1952), una composición en pastel, carbón y grafito adquirida por el museo en 1955. La pieza dialoga con su serie de pinturas de mujeres, trasladando ese motivo al terreno del dibujo.
Experimentación y libertad creativa
Con el tiempo, de Kooning introdujo desafíos deliberados en su proceso creativo. Dibujó con la mano izquierda o con ambas manos simultáneamente, explorando nuevas posibilidades expresivas. En la década de 1960, llevó estos experimentos aún más lejos al realizar dibujos con los ojos cerrados.
El artista resumió esta práctica con una frase clave: “Tengo una imagen en la cabeza, pero los resultados siempre me sorprenden”. Aunque este método fue explorado por los surrealistas, en su caso el objetivo no era el subconsciente, sino liberar la mano del control visual y romper con la rigidez académica.
Fuente: Infobae

