Bajo la ciudad italiana emergen vestigios que reescriben su pasado urbano.
Roma, Italia .- Bajo las calles de Roma, a varios metros del tránsito cotidiano, se extiende una compleja red de espacios subterráneos que permite leer la historia oculta de la capital italiana. Este sistema incluye palacios imperiales, templos, cisternas, viviendas y antiguas calles que permanecen fuera de los recorridos turísticos más concurridos. Según reportes de National Geographic, varios de estos sitios pueden visitarse hoy y ofrecen una visión distinta de casi tres mil años de ocupación urbana.
La superposición constante de construcciones, demoliciones y nuevas edificaciones convirtió a Roma en una ciudad levantada sobre sus propios restos. Este proceso histórico dejó estructuras antiguas enterradas a profundidades que, en algunos casos, superan los 9 metros. El resultado es un mapa arqueológico invisible que atraviesa todo el centro histórico, extendiéndose bajo plazas, parques, templos e incluso edificios modernos.
Adriano Morabito, espeleólogo y presidente de Roma Sotterranea, explicó a National Geographic que la capital italiana “es como una gran lasaña”, compuesta por estratos de distintas épocas. Cada capa urbana condiciona a la siguiente, creando una ciudad múltiple donde conviven distintas Romas en un mismo espacio físico.
La Domus Aurea y la Ciudad del Agua
Entre los complejos más emblemáticos destaca la Domus Aurea, residencia atribuida a Nerón tras el incendio de Roma en el año 64 d. C. Este conjunto se extendía por al menos 40 hectáreas e incluía jardines, viñedos, un lago artificial y cientos de salas decoradas con oro, mármol y piedras preciosas. Hoy, solo una parte ha sido excavada y permanece abierta al público, mientras el resto sigue bajo tierra.
Las visitas parten desde el parque Colle Oppio, frente al Coliseo, donde los recorridos atraviesan galerías, mosaicos y restos arquitectónicos. Incluso se incorpora una experiencia de realidad virtual que reconstruye el antiguo palacio y su entorno original.
Muy cerca se encuentra el Vicus Caprarius, conocido como la Ciudad del Agua, situado bajo la Fontana di Trevi. A unos 9 metros de profundidad conserva restos de viviendas romanas y una cisterna conectada al Aqua Virgo, acueducto del año 19 a. C. Este sistema hidráulico demuestra el avanzado nivel de ingeniería romana, según explicó Lorenzo Dell’Aquila a National Geographic.
Iglesias, casas y vida cotidiana oculta
El patrimonio subterráneo no se limita a palacios o infraestructuras. Bajo numerosas iglesias del centro histórico se conservan restos de la vida cotidiana romana. Morabito señaló que muchos de estos espacios pueden visitarse de forma sencilla, identificados como scavi o sotterranei.
Un ejemplo destacado es la Basílica de San Clemente, que presenta varios niveles arqueológicos: una iglesia medieval sobre estructuras del siglo IV y, más abajo, restos del siglo I d. C., incluyendo un mitreo y antiguas calles romanas. También sobresale la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, donde bajo el templo actual se encuentran mosaicos y restos de una vivienda antigua.
En la colina del Celio, las casas romanas bajo la Basílica de los Santos Juan y Pablo revelan talleres, depósitos y residencias que permiten comprender la vida cotidiana de la Roma antigua. Estos espacios muestran la ciudad desde su dimensión humana, no solo monumental.

