Innovación sostenible busca reducir contaminación global con materiales biodegradables y compostables.
Woburn, EEUU. – En un laboratorio de Massachusetts, pequeños gránulos del tamaño de una piedrita se transforman en tenedores y láminas que no generan microplásticos persistentes en el medio ambiente. Este desarrollo marca un paso relevante en la búsqueda de soluciones frente a la contaminación plástica global.
Se trata de bioplásticos elaborados por CJ Biomaterials, empresa que fermenta azúcar para producir polímeros de origen vegetal que los microorganismos pueden consumir. Estas alternativas buscan reemplazar plásticos tradicionales derivados de combustibles fósiles, considerados altamente contaminantes.
Desarrollo de productos compostables
En sus instalaciones de investigación en Woburn, técnicos han probado la fabricación de distintos productos. Los tenedores obtenidos son lo suficientemente delgados para el compostaje doméstico, aunque algunos resultan flexibles. Otros modelos, más rígidos, se asemejan a utensilios convencionales.
También se han desarrollado láminas para envases de alimentos, resistentes pero menos elásticas que el film plástico tradicional. El objetivo es lograr materiales con propiedades similares a los plásticos comunes, pero que puedan desecharse en sistemas de compostaje.
Las pruebas muestran que estos productos se degradan en condiciones controladas, desapareciendo progresivamente. Pajitas ya han sido completamente descompuestas, mientras que otros utensilios muestran signos de biodegradación por acción bacteriana.
Auge del interés por bioplásticos
El interés en los bioplásticos ha crecido ante la creciente preocupación por los microplásticos. Según Leah Ford, directora de marketing de la empresa, la compostabilidad ha sido un motor clave, pero el impacto de los microplásticos está cambiando la percepción pública.
Los plásticos convencionales pueden tardar décadas o siglos en degradarse, fragmentándose en partículas dañinas que ya se encuentran en océanos, aire, alimentos y tejidos humanos. Este contexto ha impulsado la búsqueda de materiales más sostenibles.
Uso y producción de bioplásticos
Los bioplásticos pueden ser de base biológica, biodegradables o ambas cosas. CJ Biomaterials destaca en la producción de polihidroxialcanoatos (PHA), un polímero que se descompone tanto en suelo como en entornos marinos.
Estos materiales permiten sustituir productos de un solo uso o aquellos difíciles de reciclar. Por ejemplo, un envase contaminado con restos de comida puede compostarse en lugar de terminar en vertederos, donde generaría metano, un potente gas de efecto invernadero.
En el laboratorio, se exhiben diversos productos como cubiertos, pajitas, vasos, bolsas para alimentos congelados y recipientes. Todos mantienen estabilidad en estantería mientras no estén expuestos a microorganismos.
Proceso de fabricación sostenible
El proceso inicia alimentando microbios con azúcar, que transforman este recurso en PHA. Luego, la empresa recolecta el material y lo convierte en gránulos que otras industrias moldean en productos finales.
En condiciones de compostaje, estos materiales pueden degradarse en aproximadamente seis meses. CJ Biomaterials, parte del conglomerado surcoreano CJ Group, produce este material a escala industrial desde 2022 en Indonesia.
Potencial y desafíos globales
Organizaciones como World Wildlife Fund consideran que los bioplásticos forman parte de un conjunto de soluciones necesarias para enfrentar la contaminación. Sin embargo, destacan que también es clave reducir la producción total de plástico.
A nivel mundial, los bioplásticos representan solo el 0,5% del mercado, aunque se espera que su producción se duplique para 2030. Países como China, Suecia y Estados Unidos lideran su exportación.
No obstante, existen obstáculos importantes. El costo suele ser mayor que el de plásticos convencionales, y la infraestructura de compostaje aún es limitada en muchas regiones. Además, la similitud visual entre materiales puede generar confusión en su manejo.
Debate ambiental y estudios recientes
Algunos grupos ambientalistas critican los bioplásticos por mantener el modelo de uso único. También cuestionan el uso de tierras agrícolas para producir materias primas en lugar de alimentos.
Investigaciones como las del 5 Gyres Institute han demostrado que materiales biodegradables se degradan significativamente en distintos entornos, mientras que los plásticos tradicionales permanecen casi intactos.
El cofundador del instituto, Marcus Eriksen, advirtió que sin cambios en los materiales, la contaminación por microplásticos continuará expandiéndose en la biosfera.

