Por Amaury Mo.
Ubicada al suroeste de República Dominicana, Barahona es conocida por el clima acogedor y los hermosos paisajes que deleitan a los amantes de la naturaleza, que se dejan seducir por su flora y fauna dignas de disfrutar en cualquier época del año.
Pensar en su gastronomía enlaza el mar con los exquisitos platos que se degustan en la provincia sureña, desde donde surgen los más ocultos secretos del pescado con coco y la gran cantidad de mariscos y tubérculos de fácil adquisición.
Sus costas y lugares de esparcimiento natural tales como playas Quemaito, Bahoruco, río Los Patos, el cual desemboca en la playa San Rafael colocan a Santa Cruz de Barahona en un sitial inolvidable para los amantes del mar y las olas por las riquezas acuíferas que benefician significativamente al turismo como la mayor fortaleza de la región.
Entre los pueblos Canoa y Vicente Noble se encuentra el proyecto ecoturístico «Aguas Termales», con un color azulado y un fuerte olor a azufre, forma parte de un modelo de turismo enfocado en la salud. Cuenta con propiedades curativas y una temperatura de 42 grados Celsius que resulta favorable para las enfermedades relacionadas con el reumatismo, respiratorias, de la piel, estrés y otras.
Para aquellos aventureros que buscan contacto directo con la naturaleza en el bosque existe el sendero la Cueva de la Virgen, un lugar ideal para el disfrute de quienes gustan vivir experiencias únicas atravesando arroyuelos y la vegetación de la zona.
Barahona cuenta con un potencial minero que la hace merecedora de “La Perla del Sur”, por ser la única provincia del mundo donde se encuentra la piedra semi-preciosa de color azul llamada “Larimar”, utilizada por artesanos para elaborar joyas principalmente de plata. Allí, se encuentran además minerales como mármol, yeso, silice, larimar y elementos químicos como azufre, hierro, arena. El encanto de su pueblo, el calor de su gente y los lugares de alojamiento, son solo algunas de las características de este encantador destino.

