Eso podría abrir oportunidad para superar tantas expresiones de atraso dominadas por creencias limitantes que nos dividen e impiden el avance que tanto necesitamos.
Néstor Estévez
¿Qué esperamos para identificar y clasificar los estímulos que condicionan nuestros sentimientos, pensamientos y acciones?
El cuento viene a colación porque en estos días hemos demostrado serias limitaciones para realizar algo que resulta fundamental en donde producen alimentos: separar el grano de la paja.
Cualquiera con acceso a internet y un equipo sencillo hace saber y hasta puede lograr más impacto, informando o desinformando, que cualquier gran cadena internacional.
Ahora, ante tanta gente creyendo que “comunicar” es lo mismo que “decir”, se ha vuelto urgente que entendamos que se trata de eso que nos mantiene humanos.
Salvando las diferencias contextuales entre frase para animar en un espectáculo y llamado a consulta en el devenir de un conglomerado, es tiempo para revisar si paramos o seguimos.
Para que sea sostenible, el trabajo para la mejoría de vida ha de implicar organización, participación activa, el ser humano y su entorno como centro, esclarecimiento de visión, construcción de consensos y entendimiento del carácter dinámico de las relaciones humanas.
Es que la velocidad a que nos llevan impide asociar las conductas violentas con estímulos como el tipo de música o el contenido de los videos o películas que vemos.
Aunque cada caso es cada caso, de modo general se ha de referir que lo mejor de una crisis es evitarla. A eso ayuda la comunicación, y lo hace mejor a tiempo y de manera sostenida, mucho más que cuando ya estamos en apuros.
¿Qué esperamos para pedir o hacer una parada que usemos para identificar y clasificar los estímulos que condicionan nuestros sentimientos, pensamientos y acciones?

