Cerebro y cuerpo: clave contra el Alzheimer

Redacción: Gerardo Davis
Conexión entre cerebro y cuerpo para prevenir Alzheimer

…y cómo hábitos diarios influyen directamente en tu salud mental y cognitiva.

República Dominicana.- En el marco del Día Mundial del Cerebro, que se celebra cada 22 de julio, expertos destacan que la salud cerebral y prevención del Alzheimer  depende en gran medida del estado general del organismo. Las decisiones de estilo de vida que protegen el corazón, también benefician al cerebro, reduciendo el riesgo de deterioro cognitivo.

El neurólogo cognitivo Bryan Woodruff, M.D., de Mayo Clinic en Arizona, subraya que mantener hábitos saludables impacta directamente en la función cerebral. “Lo que es bueno para la salud en general también es bueno para el cerebro”, afirma el especialista.

Aunque la enfermedad de Alzheimer se asocia con la acumulación de placas de beta amiloide y proteínas tau anómalas, Woodruff explica que existen otros factores relevantes. Estudios post mortem han revelado la presencia de alteraciones vasculares, como acumulación de grasas y colesterol en los vasos sanguíneos del cerebro, así como microinfartos cerebrales.

Microinfartos silenciosos y su impacto

A diferencia de los accidentes cerebrovasculares visibles, los microinfartos no presentan síntomas evidentes. Sin embargo, su acumulación puede afectar el suministro de oxígeno y nutrientes al cerebro. Esto provoca lentitud en el pensamiento, dificultades de concentración y deterioro progresivo.

“El cerebro depende del sistema cardiovascular como cualquier otro órgano”, explica Woodruff, destacando la importancia de cuidar el corazón para proteger la función cognitiva.

Hábitos que reducen el riesgo cognitivo

Adoptar un estilo de vida saludable puede marcar la diferencia en la prevención del deterioro cerebral. Entre las principales recomendaciones destacan:

Control de factores de riesgo cardiovascular: Es clave tratar la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto. Evitar el tabaco y mantener un peso adecuado contribuye significativamente. Cuanto antes se actúe, mayor será el beneficio cerebral.

Alimentación saludable: Dietas como la mediterránea, basadas en alimentos frescos, frutas y verduras, ayudan a reducir la inflamación y mejorar la salud general. La Dieta Mayo Clinic sigue principios similares para fomentar hábitos sostenibles.

Dormir adecuadamente: El insomnio se ha vinculado con el deterioro cognitivo. Además, dormir mal incrementa el riesgo de enfermedades que afectan el cerebro, como la hipertensión y la diabetes.

Relaciones sociales activas: Interactuar con otras personas estimula la liberación de serotonina y dopamina, lo que mejora el estado de ánimo. También favorece la creación de nuevas conexiones neuronales.

Cuidado sensorial: La pérdida de audición o visión limita la interacción social. “Si no lo ve o no lo oye, no puede codificarlo ni recordarlo”, explica Woodruff, resaltando la importancia de tratar estas condiciones.

Uso responsable de medicamentos: Algunos fármacos sedantes pueden afectar la memoria y la concentración. Se recomienda consultar con un profesional de salud para evaluar posibles efectos secundarios.

Ejercicio físico y mental: La actividad física reduce el riesgo de deterioro cognitivo. De hecho, estudios muestran que las personas sedentarias tienen el doble de probabilidades de sufrirlo. Asimismo, aprender cosas nuevas fortalece el cerebro.

Reserva cognitiva: el escudo del cerebro

Mantener la mente activa ayuda a desarrollar lo que los expertos llaman reserva cognitiva, una especie de protección frente al daño neurológico. Aprender nuevas habilidades crea redes neuronales más fuertes y resistentes.

Aunque esta reserva no elimina el riesgo de enfermedades, sí ofrece mayor capacidad para enfrentar el deterioro. “No significa inmunidad, pero sí una ventaja frente a enfermedades neurodegenerativas”, señala Woodruff.

Detección temprana, clave para el futuro del Alzheimer

Los avances en investigación buscan lograr diagnósticos más tempranos del deterioro cognitivo leve y la demencia. Esto permitiría iniciar tratamientos antes y potencialmente frenar la progresión de enfermedades como el Alzheimer.

Nunca es demasiado tarde para cuidar el cerebro. Incluso en etapas avanzadas, mejorar el estilo de vida puede generar beneficios. Woodruff insiste en que todos sus pacientes deben enfocarse en una salud integral para proteger su función cognitiva.

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