Interferones: clave de resistencia del cáncer a inmunoterapia

Redacción: Fuente Externa
células cancerosas interactuando con el sistema inmunológico en estudio científico

Un estudio revela cómo los tumores evaden defensas y potencian su crecimiento.

Alemania.- En las últimas décadas, la oncología ha logrado avances significativos, especialmente con el desarrollo de la inmunoterapia, un enfoque que utiliza el propio sistema inmunitario para atacar las células tumorales. Sin embargo, persisten interrogantes clave sobre los mecanismos que permiten a los tumores resistir estos tratamientos, lo que limita su eficacia en algunos pacientes.

Uno de los mayores enigmas para los especialistas ha sido entender por qué los interferones —proteínas esenciales en la activación del sistema inmune— pueden, en ciertos casos, favorecer el crecimiento del cáncer cuando su acción se prolonga en el tiempo.

El papel de las mitocondrias en la resistencia tumoral

Un equipo del Instituto Salk, en California, identificó un mecanismo que podría explicar este fenómeno. Los hallazgos, publicados en la revista Science, apuntan a las mitocondrias —estructuras responsables de la producción de energía celular— como elementos centrales en este proceso.

Durante la investigación, los científicos analizaron cómo las células tumorales responden a exposiciones cortas y prolongadas a interferones. Observaron que la exposición crónica altera la función mitocondrial, generando un estrés celular que provoca la liberación del ADN mitocondrial (ADNmt) hacia el interior de la célula.

Este evento desencadena una serie de reacciones que, en lugar de fortalecer la respuesta inmune, terminan favoreciendo el desarrollo del tumor.

Cómo el sistema inmune puede volverse en contra

En condiciones normales, el organismo libera interferones para activar células inmunitarias como las T y B, que atacan las células cancerosas. Este proceso constituye una defensa esencial contra el cáncer. No obstante, cuando la exposición a estas proteínas es prolongada, el efecto puede invertirse.

Los experimentos con células de melanoma demostraron que, mientras una exposición breve no genera cambios relevantes, una estimulación prolongada impacta directamente en el metabolismo energético de las células tumorales. Esto crea un entorno que favorece su supervivencia y crecimiento.

En modelos de ratón, los investigadores comprobaron que la exposición crónica al interferón tipo II incrementa el crecimiento tumoral, confirmando el impacto negativo de este mecanismo cuando se mantiene en el tiempo.

El “apagador” del sistema inmune

Los científicos identificaron que la liberación del ADN mitocondrial activa una cadena de reacciones que culmina en la producción de prostaglandina E2. Esta sustancia actúa como un potente inhibidor del sistema inmunitario.

La prostaglandina E2 funciona como un “apagador” de la respuesta inmune, debilitando las defensas del organismo y permitiendo que el tumor avance con mayor facilidad. Este descubrimiento aporta una pieza clave para comprender cómo el cáncer logra evadir la acción de la inmunoterapia.

Un posible camino para mejorar los tratamientos

El estudio también abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas. Los investigadores bloquearon la producción de prostaglandina E2 en modelos de melanoma resistentes a tratamientos como los fármacos anti-PD1.

Los resultados fueron contundentes: al eliminar este mecanismo de supresión, el sistema inmunitario recuperó su capacidad de ataque. En el 90% de los casos, los tumores desaparecieron completamente y no reaparecieron, lo que representa un avance prometedor en la lucha contra la resistencia a la inmunoterapia.

Aunque estos resultados son preliminares y aún requieren validación en humanos, los hallazgos sugieren una vía potencial para mejorar la eficacia de los tratamientos actuales y ofrecer nuevas alternativas a pacientes con cáncer resistente.

Fuente: DW

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