La disputa global entre potencias escala hasta la astronomía y detiene ambicioso proyecto científico en Argentina.
La rivalidad espacial entre Estados Unidos y China alcanzó América del Sur, afectando directamente proyectos científicos estratégicos, incluyendo un radiotelescopio en Argentina detenido por presiones diplomáticas recientes.
En San Juan, Argentina, una enorme antena metálica permanece inmóvil bajo el cielo. Es el Radiotelescopio China-Argentina, concebido como el mayor de su tipo regional.
El proyecto permanece paralizado actualmente. Parte de su estructura sigue desmontada mientras componentes esenciales continúan retenidos en aduanas, retrasando significativamente la finalización prevista originalmente.
Según reportes recientes, en instalaciones del proyecto aún quedan objetos cotidianos chinos, evidenciando una interrupción abrupta, mientras la infraestructura científica quedó incompleta por causas externas.
El principal obstáculo no fue técnico ni geográfico. La creciente tensión geopolítica entre Washington y Pekín influyó directamente en la paralización del radiotelescopio sudamericano.
Un proyecto detenido a mitad
La rivalidad entre ambas potencias comenzó a impactar diversos proyectos científicos chinos en América Latina, generando revisiones políticas, retrasos administrativos y cuestionamientos estratégicos en países involucrados.
El radiotelescopio surgió hace aproximadamente quince años, con inversión estimada en 32 millones de dólares, mediante cooperación entre instituciones académicas argentinas y el observatorio astronómico nacional chino.
En 2023 llegaron estructuras metálicas desde China al observatorio, elegido por condiciones óptimas: cielos despejados, baja humedad ambiental y mínima interferencia electromagnética en la región.
Marcelo Segura indicó que el proyecto alcanzaba entre 50 % y 60 % de avance, con ensamblaje cercano al 80 %, antes de su paralización.
Otros responsables afirmaron que el progreso era mayor. El radiotelescopio estaba cerca de completarse, aumentando preocupación ante riesgo de deterioro estructural por abandono prolongado.
Desde septiembre de 2024, piezas esenciales permanecen retenidas en el puerto de Buenos Aires, incluyendo receptores necesarios para concluir completamente la instalación científica del radiotelescopio.
Segura aseguró que no existe comunicación oficial sobre el bloqueo, atribuyéndolo a alineación política con Estados Unidos, que se opone a proyectos tecnológicos chinos en territorio argentino.
Una astrónoma vinculada al proyecto describió la situación como un “agujero negro político”, reflejando el impacto de factores externos sobre iniciativas científicas de carácter internacional.
Impacto científico global
El CART buscaba reducir una limitación histórica: la concentración de radiotelescopios en el hemisferio norte, ampliando capacidades de observación astronómica desde el sur global.
El telescopio permitiría estudiar formación estelar, cartografiar galaxias lejanas y rastrear púlsares, integrándose con redes globales de observación astronómica en distintos continentes.
También complementaría observaciones del radiotelescopio FAST en China, fortaleciendo investigaciones conjuntas entre hemisferios, ampliando cobertura del cielo observable desde distintas ubicaciones estratégicas globales.
Expertos destacan que San Juan posee condiciones excepcionales para astronomía. La visibilidad del núcleo galáctico convierte la región en punto privilegiado para investigaciones científicas avanzadas.
Presión internacional creciente
Mientras científicos valoraban el proyecto, en Washington crecían preocupaciones sobre expansión tecnológica china en América Latina, vinculando estos desarrollos con posibles implicaciones estratégicas o militares.
Autoridades estadounidenses manifestaron inquietudes desde administraciones anteriores, incluyendo reuniones diplomáticas con funcionarios argentinos para discutir proyectos vinculados a infraestructura espacial y tecnológica china.
Entre los temas señalados figuraban un puerto en Ushuaia y una base satelital en Neuquén, considerada símbolo visible de presencia tecnológica china en la región.
En 2025, se discutieron riesgos del proyecto con autoridades argentinas, incluyendo advertencias técnicas y propuestas para garantizar uso exclusivamente civil de instalaciones espaciales internacionales.
Ese mismo año, el gobierno argentino estableció requisitos adicionales de aprobación para instalaciones aeroespaciales, interpretados por científicos como medidas dirigidas específicamente al radiotelescopio CART.
Investigadores argentinos participaron en capacitaciones internacionales sobre riesgos de doble uso en tecnología espacial, reflejando creciente vigilancia sobre proyectos científicos con participación extranjera.
Segura intentó garantizar carácter civil del radiotelescopio ante autoridades estadounidenses, pero sus argumentos no lograron revertir preocupaciones geopolíticas que rodean actualmente el proyecto científico.
Debate sobre uso militar
Científicos argentinos sostienen que no existen evidencias técnicas que respalden sospechas sobre uso militar del radiotelescopio, destacando limitaciones funcionales inherentes a su diseño original.
Un especialista explicó que el telescopio sigue movimientos estelares lentos, muy inferiores a velocidades necesarias para rastrear satélites, reduciendo considerablemente su potencial uso estratégico.
Además, el sistema carece de transmisores necesarios para funcionar como radar, lo que limita aún más cualquier posible aplicación militar dentro del ámbito tecnológico actual.
Las montañas circundantes también restringen visibilidad terrestre, disminuyendo capacidades de vigilancia, argumento utilizado por científicos para cuestionar preocupaciones geopolíticas planteadas internacionalmente.
Otros investigadores consideran redundantes nuevas exigencias gubernamentales, recordando que el proyecto ya había sido aprobado previamente por autoridades competentes en materia de defensa nacional.
Caso chileno y expansión regional
Una situación similar ocurrió en Chile, donde un proyecto astronómico chino enfrentó cuestionamientos políticos, reflejando expansión de tensiones geopolíticas hacia iniciativas científicas regionales estratégicas.
El proyecto contemplaba instalar cerca de cien telescopios en el desierto de Atacama, con participación de instituciones académicas chilenas y el observatorio astronómico chino.
Funcionarios estadounidenses reconocieron haber discutido el proyecto con autoridades chilenas, considerándolo prioridad estratégica impedir su desarrollo dentro del contexto geopolítico regional actual.
Algunas preocupaciones estaban vinculadas a un programa chino para escanear cielos globales frecuentemente, interpretado como posible herramienta con implicaciones estratégicas internacionales sensibles.
Autoridades chilenas señalaron limitaciones legales para acuerdos internacionales de este tipo, mientras China acusó a Estados Unidos de interferencia y hegemonismo en decisiones soberanas.
América Latina entre potencias
La situación refleja una paradoja regional. Mientras crecen tensiones políticas, los vínculos comerciales entre América Latina y China continúan expandiéndose significativamente en distintos sectores económicos.
Exportaciones chinas hacia Argentina aumentaron notablemente, pese a posturas políticas iniciales adversas, mientras empresas tecnológicas y automotrices ganan presencia en mercados locales.
Expertos señalan necesidad de equilibrio en política exterior, evitando subordinación a intereses de grandes potencias y priorizando objetivos estratégicos nacionales de desarrollo económico y tecnológico.
Analistas destacan que mantener ambigüedad estratégica resulta cada vez más complejo, debido al incremento de presiones simultáneas por parte de Estados Unidos y China en la región.
Actualmente, el radiotelescopio permanece detenido en San Juan. Sus componentes siguen retenidos y su futuro continúa incierto, condicionado por disputas diplomáticas internacionales persistentes.
Fuente: DW

