Un gesto simbólico une fe y deporte en el corazón del Vaticano
El Papa León XIV recibió un obsequio especial de parte del ex receptor de los Medias Blancas de Chicago, AJ Pierzynski. Se trata del balón correspondiente al último out del Juego 1 de la Serie Mundial de 2005, una pieza con alto valor simbólico dentro del béisbol profesional.
El momento exacto del encuentro no fue precisado, sin embargo, Pierzynski compartió varias imágenes en sus redes sociales este jueves, donde mostró el instante del intercambio en el Vaticano. El gesto conecta directamente la historia deportiva con una figura central de la Iglesia Católica, generando interés tanto en fieles como en fanáticos del deporte.
Un vínculo personal con Chicago
En su publicación, Pierzynski recordó un momento significativo de su infancia. “Yo, con 7 años, en mi Primera Comunión, nunca hubiera pensado que podría conocer al Santo Padre”, escribió. También destacó el honor de entregarle la pelota histórica al pontífice.
El Papa León XIV, antes conocido como Robert Prevost o Padre Bob, tiene una conexión directa con el equipo de Chicago. Durante su juventud en la ciudad, desarrolló una afinidad por los White Sox, lo que añade un valor emocional al regalo recibido.
Recuerdo de una noche histórica
El Juego 1 de la Serie Mundial de 2005 marcó un momento clave para los White Sox. En ese partido, el equipo venció 5-3, sellando la victoria cuando Bobby Jenks ponchó a Adam Everett, con Pierzynski detrás del plato.
Actualmente, en el estadio Rate Field existe una instalación gráfica que señala la sección donde el ahora Papa estuvo presente durante ese encuentro. Ese detalle refuerza la narrativa de un aficionado que, años después, se convertiría en líder de la Iglesia Católica.
Los White Sox terminaron ganando la serie con una barrida de cuatro juegos, consolidando uno de los momentos más memorables en la historia de la franquicia.
Un Papa cercano al deporte
El Papa León XIV, primer pontífice estadounidense en la historia de la Iglesia Católica, ha recibido diversos regalos vinculados al deporte desde su elección en mayo pasado. Este tipo de gestos reflejan una imagen más cercana y humana del líder religioso, quien mantiene vínculos con aspectos culturales y sociales contemporáneos.
La entrega de este balón no solo representa un recuerdo deportivo, sino también un puente entre generaciones, creencias y pasiones compartidas, evidenciando cómo el deporte puede trascender más allá de los estadios.
Fuente: AP

