El Papa León XIV hizo un llamado directo a los líderes mundiales para que abandonen las armas y prioricen el diálogo
El Vaticano.- El papa León XIV afirmó que la humanidad se está acostumbrando a la violencia, durante su mensaje de Pascua desde el Vaticano. El pontífice expresó preocupación por la creciente indiferencia ante el sufrimiento humano causado por los conflictos armados.
Durante la bendición Urbi et Orbi, el líder de la Iglesia católica señaló que muchas personas se resignan ante la guerra y dejan de reaccionar frente a sus consecuencias. Indicó que esta actitud debilita los esfuerzos globales por alcanzar la paz.
Llamado a rechazar la guerra
El Papa hizo un llamado directo a los líderes mundiales para que abandonen las armas y prioricen el diálogo. Subrayó que la paz no se logra únicamente con el fin de los combates.
Explicó que es necesario promover cambios profundos en la sociedad, que permitan superar el odio y la división. También advirtió que la violencia no debe convertirse en algo cotidiano.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”, expresó el pontífice durante su intervención.
Preocupación por la indiferencia
El mensaje incluyó una crítica a la llamada “globalización de la indiferencia”, que afecta la manera en que las personas perciben los conflictos en distintas regiones del mundo.
A diferencia de otras ocasiones, el Papa no mencionó países específicos. Sin embargo, su mensaje estuvo enfocado en la situación global y en el impacto de la guerra sobre la población civil.
También anunció la convocatoria de una vigilia de oración por la paz, como parte de sus acciones para promover la reconciliación.
Contexto del mensaje
Este pronunciamiento forma parte de los primeros mensajes del pontificado de León XIV, quien ha reiterado su postura en favor del diálogo.
En sus intervenciones recientes, el Papa ha insistido en que el mundo enfrenta niveles crecientes de violencia y una preocupante falta de sensibilidad ante las víctimas.
El mensaje de Pascua se convierte así en un nuevo llamado a la comunidad internacional para reforzar los esfuerzos por la paz y evitar la normalización de los conflictos.

