En «Memoria, identidad y futuro» comparto una lección que invita a descubrir por qué honrar transforma instituciones
Por Néstor Estévez
El “Premio a la trayectoria” del Ministerio Público no fue un acto más. Allí se estrenó el Himno del Ministerio Público y se recordó a fiscales fallecidos. Fue un momento de memoria e identidad.
Recordar es importante, sobre todo en tiempos donde todo parece rápido y desechable. Honrar a quienes sirvieron reafirma que las instituciones tienen historia y rostro humano.
Ese reconocimiento deja una valiosa enseñanza: el prestigio verdadero nace de la coherencia. No depende de cámaras, sino de conducta.
Celebrar esas trayectorias es apostar por un optimismo activo, uno que cree que el futuro puede mejorar si actuamos con rectitud.
El país que queremos no se construye con ruido, sino con compromiso. Sigamos el ejemplo de quienes resistieron presiones y defendieron la ley. Hagamos nuestra parte con responsabilidad y esperanza. El futuro depende de decisiones firmes hoy.

