¿Quieres ayudar a alguien con depresión? El lenguaje responsable reduce estigma, previene suicidio y fomenta ayuda profesional
En una crisis depresiva, la sensación predominante suele ser la soledad. Muchas personas se sienten incomprendidas o incluso una carga para sus seres queridos. Por eso, las palabras correctas pueden convertirse en un factor protector frente al riesgo.
La frase “No estás solo/a. Estoy aquí contigo” es considerada por especialistas en salud mental como una de las más poderosas. No intenta resolver el problema de inmediato, no minimiza el dolor y no juzga. Simplemente acompaña.
El psiquiatra José López Mena subraya que decir “anímate” puede resultar contraproducente porque coloca la responsabilidad en quien atraviesa la depresión. En cambio, el acompañamiento empático comunica apoyo real y reduce la sensación de abandono.
La presencia emocional, incluso cuando es verbal, tiene un efecto regulador. Ayuda a disminuir la activación emocional intensa y facilita que la persona pueda expresar lo que siente. Este tipo de contención fortalece la seguridad y fomenta el diálogo.
Un gran reto
Uno de los grandes retos sigue siendo el estigma de la depresión. Muchas creencias populares aún reducen la enfermedad a un simple estado pasajero. Sin embargo, la depresión es un trastorno con bases biológicas y psicológicas que requiere atención profesional y comprensión social.
Diferenciar entre “me siento triste” y “tengo depresión” también es parte de la educación emocional. Nombrar correctamente lo que ocurre evita trivializar una condición que puede cronificarse si no se aborda adecuadamente.
Las cifras son claras. Más del 5 % de la población adulta mundial padece depresión. En República Dominicana, según la Oficina Nacional de Estadísticas, la tasa de suicidio entre 2019 y 2023 se ha mantenido entre 6.60 y 7.13 por cada 100,000 habitantes mayores de seis años.
Cuidar el lenguaje es una forma concreta de prevención. Las frases adecuadas en una crisis no solo consuelan: pueden marcar la diferencia entre el aislamiento y la esperanza.
Fuente: SP.

