Los ronquidos frecuentes podrían ser algo más que una molestia nocturna. Según el cardiólogo de Mayo Clinic, Dr. Virend Somers, este síntoma puede ser una señal de apnea obstructiva del sueño, una condición que considera “grave” por su vínculo con problemas cardíacos y otras complicaciones de salud. El especialista figura como coautor de un estudio publicado en la Revista del Colegio Americano de Cardiología que analiza cómo el tratamiento de esta afección impacta en las enfermedades cardiovasculares.
La apnea obstructiva del sueño ocurre cuando la respiración se interrumpe repetidamente durante el descanso. Esto sucede, explica Somers, porque los músculos de la garganta se relajan y bloquean el flujo de aire. “La lengua puede caer hacia atrás y obstruir las vías respiratorias, provocando ronquidos u obstrucción”, detalla.
El especialista señala que, en condiciones normales, la saturación de oxígeno en sangre oscila entre 95 % y 100 %. La apnea puede reducir esos niveles hasta 70 % o incluso 60 %, un descenso que sobrecarga el sistema cardiovascular, favorece la hipertensión arterial y eleva el riesgo de complicaciones cardíacas.
Somers recomienda iniciar el proceso de evaluación con un monitor de oxígeno para uso domiciliario. Si se detectan niveles preocupantes, el paso siguiente suele ser un estudio del sueño que permita confirmar el diagnóstico.
El tratamiento depende de cada caso. Entre las opciones disponibles se incluyen la pérdida de peso, el uso de dispositivos CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias), boquillas especiales para mantener la garganta abierta, terapia postural para evitar dormir boca arriba, e incluso intervenciones quirúrgicas o implantes que estimulan las vías respiratorias durante el sueño.
Contexto
La apnea del sueño afecta a millones de personas en todo el mundo, pero gran parte de los casos permanece sin diagnóstico. En los últimos años, especialistas en cardiología y medicina del sueño han insistido en que esta afección no solo reduce la calidad del descanso, sino que además constituye un factor de riesgo relevante para enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y trastornos metabólicos. La detección temprana y el tratamiento adecuado podrían reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Fuente: Mayo Clinic.

