El buen pan como motor de independencia económica

Redacción: Fuente Externa
Buen pan o castaña de masa: tesoro agroforestal de RD

El impacto del buen también fortalece redes comunitarias, revitaliza saberes tradicionales y promueve un modelo de desarrollo más justo.

En comunidades rurales y urbanas de República Dominicana, la castaña de masa está sembrando algo más que árboles: está cultivando oportunidades. Lo que antes era un fruto silvestre conocido por su sabor suave y su forma redonda, hoy se ha transformado en el centro de múltiples emprendimientos liderados en su mayoría por mujeres que han encontrado en el “buen pan” una forma de independencia económica.

El caso de Celeste Marte, en San Cristóbal, lo confirma. Inspirada por una amiga, comenzó a elaborar pasteles en hoja usando masa de castaña. Con constancia y buen manejo de pedidos, ha logrado vender hasta RD$20,000 en días de alta demanda, especialmente cuando recibe encargos de restaurantes o eventos. Su historia refleja cómo un ingrediente local puede tener un alto potencial si se combina con creatividad y visión comercial.

En Arroyo Barril, Samaná, Mercedes Medina ha llevado esta visión más lejos al convertirse en promotora del emprendimiento femenino. Desde su cargo como vicedirectora del distrito municipal, ha motivado a mujeres de la comunidad a transformar la castaña en aceites, cremas y otros productos naturales. Algunas logran ingresos mensuales de hasta RD$15,000, lo que representa una mejora significativa en su autonomía financiera.

La historia de Alma Inoa también ilustra el alcance de este fenómeno. Jubilada y en busca de una nueva etapa productiva, Alma creó una línea de jabones artesanales combinando castaña con otros ingredientes como café y cúrcuma. A RD$400 por unidad, sus productos se han posicionado en el mercado de cosméticos naturales, donde la demanda por lo orgánico y artesanal está en auge.

Esfuerzo articulado

Este crecimiento emprendedor no ha sido espontáneo: ha contado con el apoyo de agrónomos, instituciones y programas de donación de plantas que han permitido reducir el costo inicial del cultivo, una de las principales barreras para los pequeños productores. Además, la facilidad de manejo del árbol y su resistencia a plagas lo convierten en una opción ideal para quienes dan sus primeros pasos en la agricultura o la transformación de alimentos.

El impacto del buen pan no es solo económico. También fortalece redes comunitarias, revitaliza saberes tradicionales y promueve un modelo de desarrollo más justo. Al elegir un fruto local como eje de sus negocios, estas emprendedoras están apostando por una economía que valora lo propio, protege el medio ambiente y abre nuevas rutas hacia el bienestar.

La castaña de masa no es simplemente un ingrediente: es una puerta abierta a la dignidad, la creatividad y el progreso compartido.

Tomado de El Dinero (Mariel Alcántara).

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