Este militante de la biodiversidad se inspira en la Cordillera Central y aboga por su defensa como madre de aguas y vida
Poema de Andrés Peralta Gómez, dominicano.
Cordillera Central, refugio y raíz,
Reserva de Biosfera, corazón del país,
madre de las aguas que riegan el llano,
fuente de vida, legado humano.
Aquí el ser humano teje su historia,
en vínculo sagrado con la casa común,
buscando mejorar cada día su camino,
con bienestar material y paz en el destino.
Salud en el cuerpo, luz en el espíritu,
educación que abre puertas y caminos,
capacidad de convivir sin fronteras,
seguridad y justicia para todas las esferas.
Medio ambiente en armonía, sin ruido ni daño,
vida cultural sana que crece y hace daño,
autonomía y autogestión, manos que crean,
ingresos reales que sustentan y liberan.
Seguridad y soberanía en cada semilla,
alimento propio, tierra que se cuida,
viviendas dignas, en paz con el entorno,
esperanza de vida que florece en cada rincón.
Aire limpio que respira el pecho,
agua clara que corre en el lecho,
gobernanza construida con voz y acuerdo,
identidad y pertenencia, raíces en el suelo.
Libertad de elegir, trazar el propio plan,
dimensión que no nace en fríos salones,
donde las decisiones no son ajenas ni lejanas,
sino del pueblo que vive estas montañas.
Porque el daño que llega, la destrucción minera,
no es un problema técnico, ni simple materia:
es cuestión de política y de economía,
que elige entre el saqueo o la vida que ansía.
Cordillera Central, modelo y promesa,
Reserva de Biosfera, madre que no cesa:
cuidarte es cuidar nuestra esencia,
asegurar nuestra identidad como nación entera.

