El chikungunya avanza silenciosamente impulsado por el cambio climático, mientras nuevos territorios templados comienzan a mostrar condiciones propicias para la expansión sostenida del virus.
China.- Un estudio científico advierte escenarios preocupantes hacia finales de siglo, señalando regiones previamente seguras que podrían enfrentar brotes significativos sin preparación sanitaria adecuada.
El chikungunya provoca dolor intenso que obliga a quienes lo padecen a encorvarse, origen de su nombre en lengua makonde, que significa literalmente “el que se dobla”.
La enfermedad se transmite mediante mosquitos y su expansión reciente responde al calentamiento global, que empuja estos vectores hacia zonas donde antes no podían sobrevivir.
Un estudio publicado en Frontiers in Cellular and Infection Microbiology advierte que 139 países ya presentan condiciones favorables para la transmisión sostenida del virus.
Europa central, el noreste de Estados Unidos y el este de Asia podrían convertirse en nuevos focos activos antes de finalizar el presente siglo.
Mosquitos y adaptación climática
El virus del chikungunya se transmite principalmente por dos especies: Aedes aegypti, asociado a zonas tropicales, y Aedes albopictus, capaz de sobrevivir en climas templados.
Durante el brote del océano Índico entre 2005 y 2006, el virus mutó, aumentando su capacidad de transmisión a través del mosquito Aedes albopictus.
Este cambio marcó un punto de inflexión epidemiológico, permitiendo que el virus dejara de ser exclusivo de regiones tropicales y alcanzara nuevas geografías inesperadas.
Los investigadores aplicaron un enfoque distinto, modelando primero la distribución de los mosquitos y luego proyectando el riesgo de propagación del virus a nivel global.
Utilizaron registros recopilados entre 2010 y 2025, obteniendo datos de biodiversidad y plataformas de monitoreo epidemiológico para construir modelos predictivos más precisos.
Tras depurar información, analizaron más de 4,900 registros combinados de mosquitos y virus, empleando variables climáticas clave como temperatura, precipitación y altitud.
Los modelos se desarrollaron mediante Biomod2, integrando once algoritmos distintos para reducir incertidumbre y mejorar la fiabilidad de las proyecciones científicas obtenidas.
Datos clave y proyecciones
Los resultados muestran que los mosquitos explican el 84% de la distribución del virus, siendo Aedes albopictus responsable del 72,47% de ese impacto.
Actualmente, el 21,26% de la superficie terrestre presenta condiciones aptas para transmisión, destacando América del Sur con un 83,41% de área en riesgo.
Europa registra apenas un 6,62%, pero las proyecciones indican un aumento progresivo, especialmente en regiones del centro y norte del continente hacia finales de siglo.
Las proyecciones anticipan expansión hacia el noreste estadounidense, sureste canadiense, centro-norte europeo y regiones orientales asiáticas, configurando un nuevo mapa epidemiológico global.
Paradójicamente, el calor extremo podría reducir la transmisión en zonas tropicales, superando los límites térmicos que los mosquitos necesitan para sobrevivir y reproducirse.
Advertencias y preparación futura
Los científicos recomiendan que países como Alemania, Reino Unido, Japón y China implementen vigilancia epidemiológica, control vectorial y capacitación médica antes del año 2040.
La falta de inmunidad en estas poblaciones aumenta el riesgo, ya que nunca han estado expuestas al virus y podrían enfrentar brotes masivos inesperados.
El estudio reconoce limitaciones, incluyendo posibles sesgos geográficos en los datos y la exclusión de variables como urbanización, crecimiento poblacional y futuras mutaciones virales.
Finalmente, los investigadores sugieren incorporar factores socioeconómicos y modelos estadísticos más avanzados para mejorar la precisión en predicciones sobre enfermedades emergentes.
FUENTE: Infobae

