El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, arribó el sábado a la capital estadounidense para una visita oficial, en la que se reunirá mañana lunes con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca.
Imágenes transmitidas por cadenas locales de televisión mostraron la llegada de Bukele a la Base Militar Andrews, donde lo recibieron funcionarios del Departamento de Estado.
Según un comunicado emitido por la Presidencia salvadoreña, el objetivo del viaje es “afianzar aún más la alianza histórica” con la administración Trump, especialmente en los temas de seguridad, migración y lucha contra el crimen organizado transnacional.
Uno de los puntos centrales del encuentro previsto para este 14 de abril será el fortalecimiento de los acuerdos migratorios bilaterales. Desde el regreso de Trump al poder, Bukele convertido en un firme aliado en la ejecución del plan de deportaciones masivas impulsado por Washington. Bajo estos acuerdos, El Salvador ha aceptado vuelos de deportados, incluso de personas con vínculos poco claros con estructuras criminales, como parte de una estrategia de “retorno seguro” promovida por EE.UU.
La colaboración entre ambos gobiernos en esta materia ha sido clave para el endurecimiento de las políticas migratorias, incluyendo un acuerdo firmado en 2020 que permite a Estados Unidos retornar a salvadoreños bajo procesos exprés, sin necesidad de comprobaciones judiciales profundas. A cambio, El Salvador ha recibido asistencia técnica y apoyo económico destinado a reforzar su aparato de seguridad interna.
La visita se produce en medio de la controversia por el caso de Kilmar Abrego García, un salvadoreño con residencia legal en Maryland, deportado recientemente por un “error administrativo”, según admitió el propio gobierno estadounidense. Pese a que la Corte Suprema de EE.UU. ordenó facilitar su retorno, el Ejecutivo aún no ha acatado el fallo, argumentando que Abrego ya se encuentra bajo jurisdicción salvadoreña. El caso ha generado una fuerte ola de indignación en la comunidad migrante y ha captado atención mediática a nivel nacional.
La reunión Bukele-Trump podría servir también para tratar otros temas bilaterales sensibles, como el combate conjunto a las pandillas, el tráfico de drogas y el financiamiento de proyectos de desarrollo en Centroamérica. No obstante, sectores críticos señalan que esta estrecha relación podría estar comprometiendo derechos humanos y el debido proceso de los migrantes salvadoreños en suelo estadounidense.

