Buceando patas arriba en falda revela tensiones, desencantos y llamados urgentes a diálogo, compromiso estatal y esperanza colectiva
Por Juan Pablo Bourdierd*
Ante el asombro de todo el país, así está la República Dominicana y la sociedad que la conforma: “buceando patas arriba en falda”, donde nada es nada y nada le importa a nadie. Quienes deben decir algo o preocuparse por la situación de deterioro social son las autoridades del Estado, pero tampoco dicen nada, como si todo pareciera ser parte de un plan muy bien estructurado que se ejecuta en todo el país.
Patas arriba, deleitando a todo un país y al mundo con la morbosidad de las redes sociales, donde miles son periodistas, comunicadores y bocinas en medios de comunicación radial, televisiva y prensa.
Ya se vive en un mundo tan difícil que dudas hasta de tu propia sombra. El Estado está para velar por la seguridad e integridad de su gente y no lo hace, pero tampoco permite que alguien más lo haga; entonces, ¿a quién le dejaremos este hermoso espacio?
De repente, quienes fueron tus ídolos y ejemplos a seguir, en un abrir y cerrar de ojos ya no son ni la sombra de lo que siempre seguiste.
Un botón de muestra
Entre los sonidos y altos ruidos que han sorprendido a toda una población está Nuria Piera, periodista, presentadora y abogada, a quien vengo siguiendo desde hace décadas. Ella ponía a un país frente a su televisor para ver el reportaje de la semana, donde los televidentes y seguidores se preguntaban: “¿Qué tendrá Nuria esta semana?”
La periodista investigadora Nuria Piera, para mí, siempre fue un ejemplo a seguir en el área de la comunicación y el periodismo. Ella ha sido inspiración de muchos jóvenes para ingresar a la carrera de comunicación, dejándose llevar por la aguerrida y objetiva periodista que, con sus enfrentamientos, atrapó a toda una población.
En los últimos meses, quizás años, la periodista Nuria Piera le ha dado a su pueblo lo que menos esperaba de ella: una dama del periodismo que siempre acostumbró a su gente a llevarle lo mejor, a presentar causas justas, veraces y objetivas dentro del arte de la comunicación.
Los enfrentamientos con el doctor José Ernesto Fadul le han dado una vuelta inesperada a la visión del pueblo dominicano sobre la relación con la periodista en quien siempre creyeron. La señora Piera ha dado una vuelta más rápida que un trompo de guayaba, causando asombro entre quienes la consideraban un ejemplo a seguir en el ámbito del periodismo investigativo.
Es que este mundo está tan cambiante y diverso, que tal vez esto forma parte de una estrategia o un plan de ella y su equipo para ganarse el repudio y rechazo de gran parte del público que le queda en la República Dominicana, que han sido sus últimos logros.
Patas arriba
No es el periodismo al que la periodista Piera tiene acostumbrado al país. No es lo que mostró durante décadas ejerciendo su oficio. Esa no es la rubia de “Calentísimo del 9”, siempre en busca de soluciones y ayuda. Hoy la mujer está como una cacata, patas arriba, con la ponzoña preparada para quien quiere aportar o ayudar algunas causas necesitadas en el país, responsabilidades que corresponden al Estado, pero que nunca ha enfrentado.
Además, otros casos están en las patas de los caballos de la popular periodista Nuria Piera. Se trata de dos jóvenes que realizan un trabajo invalorable en el país, algo que el Estado no ha sido capaz de hacer con aquellos jóvenes descarriados, faltas de orientación, ayuda y oportunidades. Leonardo Mercedes y El Rescatador se han dispuesto a ayudar a estos jóvenes, y resulta que, según algunos sectores, ellos no hacen las cosas correctas.
La República Dominicana necesita más de los aportes de personas como Leonardo Mercedes (Africano), El Rescatador y el doctor José Ernesto Fadul. Ellos están haciendo y sustituyendo la tarea y misión que el Estado debe cumplir con los ciudadanos, pero que ha sido incapaz de realizar. Por el contrario, el Estado se ha convertido en parte del problema y no de la solución.
El doctor Fadul es una persona de edad avanzada y el presidente Luis Abinader no le ha dado el respaldo que merece. Sus aportes a la medicina y su colaboración con niños con Autism Spectrum Disorder deben ser valorados y apoyados para que pueda continuar investigando sobre esta condición.
Necesidad urgente
Al final, la República Dominicana necesita menos confrontaciones estériles y más espacios de diálogo, entendimiento y reconciliación. El país atraviesa momentos difíciles en materia social, moral e institucional, donde cada sector parece caminar por separado mientras las necesidades de la población continúan creciendo. Las diferencias personales, mediáticas o ideológicas no pueden estar por encima de la búsqueda colectiva de soluciones que beneficien a la nación y devuelvan la confianza a una sociedad cada vez más golpeada por la incertidumbre.
Hoy más que nunca se hace necesario construir puentes entre quienes tienen incidencia pública, social y profesional. La sociedad dominicana necesita unidad, sensatez y compromiso verdadero para enfrentar problemas que durante años han debilitado las instituciones y provocado un sentimiento de abandono en gran parte de la población. Un Estado más funcional, humano y cercano a su gente es parte de la solución, pero también lo es la voluntad de ciudadanos, comunicadores y líderes de trabajar juntos por un país más equilibrado, justo y esperanzador.
*El autor es periodista, reside en Santiago Rodríguez.

