Alexander Féliz Ogando y el valor de las oportunidades

Redacción: Fuente Externa
Alexander Féliz Ogando y el valor de las oportunidades

Santo Domingo. El impacto del voluntariado empresarial no siempre puede expresarse mediante cifras económicas. En ocasiones, sus resultados aparecen años después, cuando una persona convierte los conocimientos recibidos en nuevas oportunidades profesionales y personales.

La historia de Alexander Féliz Ogando constituye un ejemplo de esa contribución. Así lo destaca Kenny Cabrera, en un trabajo especial publicado en el periódico El Día.

A los 17 años ingresó al programa Dale Un Chance, desarrollado por la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), donde obtuvo una beca, una pasantía remunerada y el acompañamiento de empleados que participaron como mentores. Quince años después, Féliz Ogando ocupa la posición de gerente de Inversión Social de la institución y dirige el mismo programa que contribuyó a su formación.

Durante su experiencia recibió orientación en finanzas, ventas y servicio al cliente. También contó con el acompañamiento de Freyte Navarro, cuyos consejos continúan formando parte de su desempeño profesional. Su trayectoria muestra cómo la transferencia de conocimientos puede generar beneficios duraderos, aunque una experiencia individual no sea suficiente para establecer el impacto general de un programa.

Educación financiera como herramienta de transformación

La formación constituye uno de los principales campos de acción del voluntariado corporativo en República Dominicana. Cristina Bello, voluntaria del Banco BHD, participó en talleres de educación financiera dirigidos a niños, una experiencia que amplió su percepción sobre el alcance de estas iniciativas.

La enseñanza de conceptos relacionados con el dinero, el ahorro y la administración de recursos puede contribuir a desarrollar habilidades útiles para tomar decisiones futuras. Desde esta perspectiva, la participación empresarial no se limita a entregar materiales o realizar donaciones, sino que incorpora el conocimiento especializado de sus colaboradores.

La mentoría, la capacitación y el acompañamiento se convierten así en recursos que las empresas pueden compartir con sectores de la población que necesitan orientación y oportunidades de aprendizaje.

El compromiso de los empleados

Las iniciativas también requieren la participación activa de trabajadores que destinan parte de su tiempo a actividades comunitarias. Algunas organizaciones desarrollan jornadas dentro del horario laboral, mientras otras movilizan empleados durante fines de semana, feriados u otros espacios personales.

En Grupo Puntacana, por ejemplo, 832 de las 1,292 horas aportadas por sus empleados se realizaron fuera de la jornada laboral remunerada. Estas modalidades reflejan distintas formas de organizar la participación solidaria.

Más allá de las jornadas realizadas

Especialistas consultados en la investigación de El Día consideran necesario evaluar los cambios que producen los programas en las personas beneficiadas. Contabilizar participantes y actividades permite conocer la magnitud del esfuerzo, pero no demuestra sus efectos a largo plazo.

El verdadero reto del voluntariado social y empresarial consiste en acompañar los procesos de transformación y comprobar qué oportunidades permanecen después de concluir cada iniciativa. Historias como la de Alexander permiten comprender su dimensión humana: detrás de las horas registradas existen relaciones, conocimientos y experiencias capaces de acompañar toda una trayectoria profesional.

Fuente: ED.

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