Revela cómo una señal química guía decisiones clave en colonias emergentes.
Panamá.– Científicos en Panamá identificaron que una señal química determina el destino reproductivo de las hijas de la abeja del género Megalopta. Este hallazgo explica por qué algunas permanecen como obreras, mientras otras abandonan el nido para fundar su propia colonia.
La investigación, desarrollada por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), demuestra que las feromonas de la abeja reina actúan como un mecanismo de control social dentro de estas colonias. Estas sustancias químicas influyen directamente en el comportamiento y las decisiones reproductivas de las hijas.
El papel de la reina en la organización social
Las abejas Megalopta, nativas del trópico latinoamericano, utilizan estas señales para mantener la estabilidad del grupo. La reina emite feromonas que inducen a sus hijas a quedarse en el nido y colaborar como obreras, lo que implica renunciar a su propia reproducción.
Según explicó el científico Bill Wcislo, estas señales químicas permiten estabilizar sociedades de insectos en etapas tempranas, ofreciendo tiempo para que evolucionen estructuras sociales más complejas. El estudio representa la primera identificación de una feromona de reina en una especie con organización social flexible.
El análisis reveló que los niveles de feromonas son más altos en los nidos sociales que en los solitarios. Esta diferencia actúa como una especie de “poción reguladora” que provoca comportamientos subordinados en las hijas.
De esta manera, la señal química inhibe su inversión en la reproducción. Las hijas evalúan si quedarse y ayudar a la reina es más beneficioso que independizarse, lo que determina el futuro de la colonia.
Investigación de campo en Panamá
El estudio se llevó a cabo durante varios años en Isla Barro Colorado, una zona protegida en el Canal de Panamá dedicada exclusivamente a la investigación científica. Allí, los expertos analizaron alrededor de 450 nidos artificiales de abejas.
Las abejas fueron marcadas individualmente y su comportamiento se registró en detalle. Posteriormente, los científicos emplearon técnicas como cromatografía de gases y espectrometría de masas para identificar los compuestos químicos presentes en sus cuerpos.
El investigador Callum Kingwell destacó que uno de los aspectos más innovadores fue el seguimiento químico en abejas vivas a lo largo de su vida, lo que permitió observar cómo evolucionaba la señalización en condiciones naturales.
Implicaciones para la evolución social
Antes de este estudio, se sabía que las hijas de Megalopta genalis podían elegir entre quedarse como obreras o convertirse en fundadoras de nuevas colonias. Sin embargo, no se comprendía el papel decisivo de las feromonas en este proceso.
Este descubrimiento aporta nuevas pistas sobre la evolución de los insectos sociales. Las abejas del género Megalopta, consideradas entre las más recientes en desarrollar sociedades complejas, ofrecen un modelo clave para entender cómo surgieron estas estructuras en la naturaleza.
En conjunto, la investigación sugiere que los mecanismos químicos han sido fundamentales en la transición hacia formas de vida social más avanzadas, no solo en abejas, sino también en avispas y hormigas.
Fuente: DW

