Con mejor gestión de desperdicios, San Francisco de Macorís empieza a posicionarse como ejemplo nacional de economía circular
San Francisco de Macorís.– Durante años, hablar del antiguo vertedero de San Francisco de Macorís era hablar de contaminación, malos olores, humo constante y riesgo sanitario. Hoy, esa narrativa empieza a cambiar. La ciudad ha dado un giro con una planta de valorización de residuos que ya no se presenta como promesa, sino como una infraestructura en operación capaz de transformar la basura en energía, materiales reutilizables y desarrollo regional.
La planta operada por Móvil Soluciones Ambientales procesa entre 600 y 650 toneladas diarias, una cifra que supera con creces las cerca de 270 toneladas que se recolectan en el municipio, porque también recibe residuos de otras localidades del nordeste, entre ellas Moca, Tenares y Samaná. Ese dato confirma que el proyecto ha pasado de ser una respuesta local a convertirse en un referente de gestión integral de residuos sólidos con alcance regional.
Uno de los aspectos más relevantes del modelo es que combina tecnología y trabajo humano. Los residuos entran a una línea automatizada, pasan por sistemas de clasificación por densidad y luego por una etapa de selección manual. A partir de ese proceso compactan para reutilización o comercialización materiales como plástico, cartón y metales. Mientras que los desechos no reciclables los destinan a la producción de combustible derivado de residuos (CDR) para uso industrial.
El impacto
El impacto va más allá de lo operativo. El sistema incluye control del lixiviado, uno de los líquidos más contaminantes generados por la basura, evitando su filtración al suelo y a las aguas subterráneas. También contempla tratamiento especial para residuos biopeligrosos, que incineran hasta reducir su volumen en un 97 %, dejando apenas un remanente semiinerte bajo disposición controlada.
En paralelo, el viejo vertedero fue sometido a un cierre técnico con sellado, manejo de gases y cobertura especializada, hasta convertirse en una especie de “montaña verde”. El proyecto, además, abre la posibilidad de aprovechar los gases acumulados como futura fuente de energía para el municipio. En ese contexto, San Francisco de Macorís empieza a posicionarse como ejemplo nacional de economía circular, donde la basura deja de ser un problema crónico y comienza a tratarse como materia prima con valor económico y ambiental.
Fuente: Acento.

